Autoritarismo, no solo fascismo
DE repente, los poderes económicos del mundo se percatan de que los recursos no son infinitos. Tanto el ecologismo como la economía llevan desde sus inicios advirtiendo que los recursos son finitos, pero es ahora cuando nos damos cuenta. En una creciente competencia por los recursos naturales y económicos, vemos toda una multiplicación de regímenes autoritarios de diversas orientaciones ideológicas.
Hoy, una parte del debate público tiende, sin embargo, a barrer todo bajo el manto de un retorno generalizado al fascismo. Sin embargo, esta lectura resulta insuficiente y, en algunos casos muy notables que intentaré analizar más adelante, contraproducente. No todo autoritarismo es fascismo. Es más, en la práctica histórica, el nazismo, el fascismo y el comunismo compartieron varios rasgos, sobre todo cuando se convirtieron en regímenes de poder total.
Por ejemplo, buscaban activamente un estado fuerte y centralizado que interviene intensamente en la vida política, económica y social. El estado se basa en un partido único con hegemonía total: no hay pluralismo real. Un partido controla el poder y elimina o neutraliza a la oposición. Dicho partido cuenta con un liderazgo autoritario, con una figura de gran líder (Vozhd en ruso, Führer en alemán, Duce en italiano, Caudillo en castellano) dotado con un poder prácticamente absoluto y al que se venera mediante todo un culto a la personalidad. Tanto el nazismo, como el fascismo, como el comunismo reprimieron despiadadamente a la disidencia, mediante censura, persecución política, policía secreta, cárceles, exilio e eliminación física de opositores.
Todo ello con el uso masivo y sistemático de propaganda para moldear la opinión pública y legitimar el régimen. Y por supuesto, controlando y limitando las libertades civiles e individuales, como la de expresión, prensa, asociación y de pensamiento........
