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Cuando se van los otros

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03.08.2026

La “pequeña muerte” llamaba M. Proust en En busca del tiempo perdido al placer sexual, solo o acompañado. Y ahí estamos: salimos de Eros para llegar a Tánatos, esas dos fuerzas cósmicas que tantas veces regulan nuestras vidas.

La Certà, la certidumbre de la incertidumbre. Así llama Goliarda Sapienza a la muerte en esa insondable novela, El arte de la alegría, donde se mezclan historia, política, eros, amor, pasiones humanas y la filosofía del vivir. Esa seguridad que todos tenemos y de la que no se libra ni el hombre más rico del planeta, aunque tenga planes de criogenización para sobrevivir más años. Ni las terapias más innovadoras se la evitarán. Pero seguirá sin conocer la pregunta crucial, como dice la premio nobel de literatura Han Kang en una reciente entrevista: “La ciencia y el arte se formulan la misma pregunta: “¿Qué hacemos aquí?”. Yo no lo sé, y los nuevos depredadores y los ingenieros del caos tampoco, aunque con su visión mesiánica estén a punto de cambiar el curso de la humanidad”.

Con frecuencia acudimos a metáforas o eufemismos para hablar de los temas que bien son tabú en ciertas épocas, o bien representan el miedo ante lo evidente y, al mismo tiempo, tan desconocido. Las metáforas sustituyen a veces a la realidad; una manera, sin duda, de paliar el dolor o edulcorar y ensalzar los mitos, nuestras creencias o nuestras esperanzas.

El enfrentamiento a la verdad última de nuestra existencia puede ser muy diferente entre las culturas y las distintas civilizaciones. En nuestra civilización judeocristiana, el enfrentamiento ante la realidad de la muerte nunca ha sido abierto ni valiente; más bien lo contrario. Aunque la Iglesia nos lo recordase a menudo, la actitud social ha sido mayormente el miedo a hablar de ella; siempre solía ser ocultada. Y sobre todo a la infancia, por creer que puede ser traumático o que los niños no son capaces de entender y asimilar los hechos de la vida. Como el erotismo, la muerte era siempre un tema del que no se hablaba abiertamente hace........

© Deia (Tribuna Abierta)