Los facciosos… (I)
Son los culpables de la ruptura de las negociaciones de canje general de detenidos, ancianos, enfermos, mujeres y niños”. Así reza el documento redactado por el entonces llamado Gobierno Provisional de Euzkadi, que analizó el incumplimiento por parte de los sublevados franquistas de los compromisos adquiridos con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el ejecutivo vasco para la humanización de la guerra civil.
Tan solo tres días después de haberse constituido el 7 de octubre de 1936 el primer gabinete vasco (nacionalistas vascos, socialistas, comunistas y republicanos) tras la aprobación del Estatuto de Autonomía para Araba Bizkaia y Gipuzkoa –de nada habían servido las últimas gestiones de José Antonio Agirre y Manuel Irujo para sugerir una modificación del dictamen legislativo y participar así a Navarra—, el gobierno del lehendakari Agirre Lekube aceptó de buen grado la propuesta del organismo humanitario mundial para restar barbarie y crueldad a la contienda bélica y ofrecer un escenario pactado de respeto a los elementales derechos humanos. Así fue cómo, oficializando las gestiones previas llevadas a cabo cerca de la Junta de Defensa de Bizkaia, se firmó el pacto de humanización bélica.
Aquel acuerdo a tres bandas (Gobierno Vasco, CICR y rebeldes franquistas), dio lugar a que el ejecutivo Agirre, el día 11 de octubre, acordara poner en libertad a todas las mujeres “y entregarlas –una vez explorada su voluntad–, a bordo de buques de S.M. Británica para que las condujesen a territorio de la República francesa con todas las garantías”. En virtud de dicha decisión, 113 mujeres fueron trasladadas por la flota inglesa (navíos “Esk” y “Exmouth”) al puerto de Donibane Lohitzun y otras muchas resultaron liberadas con derecho a vivir en territorio gobernado por el gabinete vasco. Todo ello, supervisado por el CICR (Dr. Junod), la Embajada de la República de Argentina en España (Daniel García Mansilla) y el Cónsul de Inglaterra en Bilbao (Mr. Stevenson). Como prueba fidedigna de compromiso humanitario, el Gobierno Provisional Vasco, quiso dejar constancia en el informe que envió el 23 de noviembre de 1936 al CICR, que durante su estancia en prisión, ninguna mujer fue ejecutada, ni........
