Ir a la Luna para comprender mejor la Tierra
Los astronautas de la reciente misión Artemis II nos han dejado una reflexión, aparentemente sencilla pero profundamente humana, sobre lo que implica pertenecer a un equipo o tripulación: “personas que están en esto todo el tiempo, sin importar qué, remando cada minuto con el mismo propósito, dispuestas a sacrificarse en silencio por los demás, que perdonan y que se exigen cuentas”. La frase tiene algo de épica espacial, pero también de espejo social. Paradójicamente, hemos desarrollado una capacidad tecnológica extraordinaria pero nos cuesta cada vez más sostener vínculos colectivos estables, proyectos compartidos y culturas de responsabilidad mutua.
España acaba de recibir un nuevo informe de la OCDE que sitúa las bajas laborales en 4,9 semanas por empleado al año, el tercer nivel más alto de toda la organización, solo superado por Noruega y Finlandia. Cada persona trabajadora estuvo aquí, de media, 34 días de baja al año, una tasa que se ha incrementado el 69% desde 2018, muy por encima del 15%, media de los países miembros, datos que suponen un enorme impacto económico. En Euskadi la tasa de absentismo laboral alcanza el 8,8%; la tercera comunidad con mayor absentismo, claramente por encima de la media nacional (7,1%).
Datos globales detrás de los cuales se esconden multitud de situaciones particulares. Aproximadamente el 50% de las bajas corresponde a jóvenes menores de 35 años y, además, se concentran especialmente los lunes y los viernes. Y según los datos del Ivie y de las mutuas en Euskadi (2025) la primera causa de baja laboral médica prolongada entre menores de 30 años es la ansiedad, la depresión y el estrés. Una situación que contrasta con el hecho de que las........
