Salvavidas desde el exterior: cómo funcionan las remesas informales en Cuba
LA HABANA, Cuba.- En las calles del Vedado habanero, el sonido de una notificación de WhatsApp no siempre anuncia un mensaje personal; para miles de familias, es la confirmación de que hay comida sobre la mesa. En la Isla, donde la inflación galopante y el desabastecimiento de alimentos y medicinas estrangulan la cotidianidad, las remesas procedentes de la diáspora se han consolidado como la principal red de protección social. Sin embargo, ante el cierre prolongado de las vías bancarias tradicionales y la desconfianza hacia las instituciones estatales, un complejo entramado informal de intermediarios y «mulas» ha asumido el control de este flujo millonario.
El circuito funciona al margen del sistema bancario centralizado. Un familiar en Miami, Madrid o San José transfiere divisas a la cuenta bancaria de un intermediario en el extranjero. Casi en tiempo real, un repartidor informal —conocido popularmente como «remesero»— toca la puerta de la vivienda en Cuba para entregar el equivalente en efectivo, ya sea en dólares, euros o pesos cubanos a la tasa del mercado informal.
«Si espero a que el dinero pase por la banca oficial, la tasa de cambio estatal me quita la mitad del valor real y el cobro puede tardar semanas», explica Manuel Rodríguez, de 62 años, residente en Centro Habana, cuyo único ingreso estable son los 150 dólares que le envía su hija desde Florida. «El remesero llega en bicicleta a mi casa, me da los billetes en mano y con eso pago la comida, los remedios en el mercado negro y la electricidad».
La figura del «mula» o gestor informal se ha diversificado. Ya no solo transportan divisas en efectivo ocultas en el equipaje; ahora manejan........
