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Cuba se muere de sed: barrios llevan meses sin una gota de agua

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13.08.2026

LA HABANA.- Felicia vive en la barriada de Santos Suárez, en La Habana, y lleva tres meses sin ver caer una gota de agua potable en los depósitos de su vivienda. La última vez que tuvo ese “privilegio” fue a finales de abril, cuando entre los vecinos lograron reunir 15 mil pesos para pagar una pipa que les llenó la cisterna aunque, según sus propias palabras, fue “de algo turbio parecido al agua” que solo podía usar para lavar y limpiar pero no para beber ni cocinar. Por lo que lleva varios meses comprando el agua embotellada a precios exorbitantes que rondan entre los 100 y los 500 pesos el recipiente de 1,5 litros.

El agua de la pipa de abril, luego de mucho ahorrarla, les duró poco más de una semana, pero cuando a finales de mayo decidieron adquirir otra ya les fue imposible porque el precio había subido a 20 mil pesos. Esa es una cifra imposible de pagar por las ocho familias que viven en el edificio, la mayoría de trabajadores estatales con bajos salarios y ancianos que dependen de sus pensiones o remesas para sobrevivir.

“En mayo (la pipa) costaba 20 mil, ya ahora en agosto te cuesta entre 30 mil y 50 mil. Eso para mí y para todos los de este edificio es imposible. Ese dinero se nos va en comprar diariamente los pepinos de agua para tomar y cocinar”, nos dice Felicia verdaderamente angustiada, más cuando ella y su madre enferma dependen del bajísimo salario y la pensión que reciben ambas. Felicia, como escritora de guiones radiales; y la anciana, como jubilada del Ministerio de Educación.

En el mismo barrio hay casos peores que el de Felicia. Habitantes de casas y edificios que están en las zonas más altas de las calles Lacret y General Lee, dicen que no ven el agua corriente desde enero, aunque otros aseguran que fue en diciembre la última vez que bombearon para esas calles, y que después de eso solo han logrado sobrevivir comprando las pipas a 30 mil pesos o cargando el agua en carretillas y triciclos eléctricos desde lugares tan lejanos como San Miguel del Padrón, o La Palma, en Arroyo Naranjo, donde hay personas que reciben agua con más frecuencia o que han abierto pozos. Estos para recuperar la inversión, venden el agua a precios que oscilan entre 10 dólares por cubetas de 20 litros hasta 50 dólares por tanques de 55 galones.

“El agua se ha convertido en otro privilegio. Como los dólares, el dinero en efectivo, la gasolina, la electricidad, la comida y hasta morir dignamente”, protesta........

© Cubanet