Normalizar las vicisitudes es lo peor que nos puede pasar a los cubanos
LA HABANA.- Hay una vecina que, en las últimas semanas, ha tratado de consolarnos y de contener la indignación de mi esposa y la mía cada vez que, debido a apagones de 48 horas o más, se nos ha podrido la comida que guardábamos en el refrigerador.
Sus intentos han sido en vano. Por el contrario, lejos de calmarnos, sus consejos y soluciones para no perder los alimentos nos han puesto todavía más furiosos: hervir el pollo aunque apeste o echarle bastante vinagre y sal al potaje, aunque esté picado y haga burbujas.
El colmo, lo que nos sacó de quicio, fue cuando nos aconsejó preparar una sopa —»al estilo de aquellas caldosas de los CDR, tan sabrosas», dijo— con unas verdinegras costillas de cerdo que ni los perros quisieron comer porque olían como si las hubieran desenterrado después de una semana en el fondo de una fosa común.
Los apagones también enferman la mente de los cubanos
Y es que la vecina, una septuagenaria que está pasando las de Caín con una jubilación que........
