El marxismo cubano: del “a cada cual según sus necesidades” al “sálvese quien pueda”
LA HABANA, Cuba.- Una vez, en la década de 1990, Fidel Castro, que no escatimaba regaños a sus servidores, recriminó a los diputados de la Asamblea Nacional porque ninguno de ellos supo responder a su pregunta de qué era el Programa de Gotha.
¡Exigente que era el Máximo Líder! Que supieran responder y explicar que dicho programa fue el aprobado en 1875 en el congreso donde se creó el Partido Socialista Obrero de Alemania y que motivó que Marx escribiera la Crítica del Programa de Gotha, era pedir demasiado a los aplaudidores parlamentarios de la unanimidad eterna. Probablemente hubo diputados que pensaron que el Comandante se refería a algún programa de la TV de Miami.
Fidel Castro, luego del regaño y de exhortar a los parlamentarios a leer más, les explicó que Crítica del Programa de Gotha fue un libro de Karl Marx. Pero lo más probable es que tampoco él lo hubiese leído completo. Si no lo hizo en su celda del Presidio Modelo cuando estuvo preso por el ataque al Cuartel Moncada, no debe haber tenido tiempo ni paciencia para leerlo después. Y ni hablar de El Capital. Tan ocupado como estaba, le bastó con repasar por arribita los farragosos libros de Marx y complementarlos con la lectura de los manuales soviéticos de marxismo-leninismo.
Tal vez a esas lecturas superficiales de los textos de Marx, tanto como al afán de Fidel Castro por competir en innovaciones con Lenin, se deba el antojadizo desapego del castrismo de varios de los principios fundamentales del marxismo.
En Crítica del Programa de........
