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A los mandamases castristas, lo que no los mata los engorda

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23.02.2026

LA HABANA.- A los mandamases castristas, como dice el refrán, lo que no los mata, los engorda. ¡Y de qué manera! Una —parafraseando al poeta y al cantautor que musicalizó sus versos— nada callada manera, porque mientras más se hunden, mayor es su alharaca.

La restricciones al acceso de combustible a Cuba impuesto por Donald Trump está sirviendo al régimen, experto en sacarle provecho político a todo —incluso a las adversidades— y en virar la tortilla sin apenas mover la sartén, para, una vez más, presentarse ante el mundo como víctima de los Estados Unidos, y siempre teniendo al hambreado pueblo cubano como rehén, mendigar donaciones y ayuda internacional.

Lo increíble es el nivel de persuasión y convencimiento que todavía tienen los castristas para embaucar a ingenuos, tontos e hipócritas de medio mundo y hacerles tragar sus mentiras y paparruchas. Solo hay que escuchar a esos que dicen sentirse preocupados por la posibilidad de que en Cuba, asfixiada por la falta de combustible, se produzca una crisis humanitaria.

¿Ahora es que se preocupan por Cuba y los cubanos? ¿No se preguntaron hasta ahora por qué la economía no dejaba de hundirse y los cubanos vivían en condiciones cada vez más paupérrimas? ¿Nunca se preguntaron las causas de que desde el 11 de julio de 2021 los cubanos protesten en las calles, a riesgo de que los condenen a largas penas de cárcel? ¿Por qué razones en menos de cinco años cerca de un millón de personas, principalmente jóvenes, se han ido de Cuba?

Les bastaba, como explicación a todo eso, la justificación dada por el castrismo: el embargo-bloqueo norteamericano de más de 64 años. De paso, también les servía para explicarse, con más o menos reservas, en dependencia de su inclinación a la izquierda y su animadversión a los Estados Unidos, el irrespeto a los derechos humanos y la falta de libertades políticas, que consideran impensables en una plaza sitiada.

Ahora resulta que los apagones, el crítico estado de los hospitales, las montañas de basura sin recoger acumuladas en las calles, la inflación, la escasez de alimentos y medicinas y todas las demás carencias y penurias que sufrimos los cubanos son por culpa de la orden ejecutiva de Trump expedida en enero. Como si antes de eso hubiéramos vivido como príncipes y no lleváramos años sumidos en ese desastre; como si los numerosos y repetidos disparates antieconómicos y fracasos del peor y más inepto equipo de gobierno habido en Cuba no tuviesen que ver con esta policrisis en que nos han hundido.

Los mandamases están apelando a su manido discurso patriotero para exigirle al pueblo más sacrificio y resistencia, a sabiendas de que ya ese muy desgastado por el uso decimonónico nacionalismo trasnochado surte cada vez menos efecto en una población exhausta a fuerza de padecimientos y cansada de tanta mentira y manipulación.

Pero incluso a esa falta de efecto de su discurso le sacan provecho, alertando sobre el peligro para la existencia de la nación cubana que significan los desesperados que se pronuncian por una intervención militar norteamericana e incluso por la anexión a los Estados Unidos.

Asustados, sintiéndose amenazados, los mandamases refuerzan el discurso de la plaza sitiada y recurren a la represión contra todo el que se atreva a chistar, aun en las redes sociales.

Para asustar con la posibilidad de una guerra, repiten que las bombas no tienen el nombre de contra quién van dirigidas. Y menos aún lo tienen cuando pretenden involucrar a los civiles y convertirlos en objetivos militares en “la guerra de todo el pueblo”, que saben que, de producirse, no tienen modo de ganar.

Si pensaran más en el bienestar de los cubanos que en su apego al poder, los mandamases de la continuidad, en vez de mostrarse soberbios e intransigentes y seguir utilizando al pueblo como rehén, deberían llenarse de sensatez y pragmatismo y empezar a negociar. Eso, si no lo están haciendo ya.

Pero que sea en serio. Engañando, distrayendo, confundiendo, creando insidia, intentando ganar tiempo, lo único que conseguirán será agravar y prolongar el sufrimiento de los cubanos.


© Cubanet