Luis Manuel Otero debería estar paseando por las calles de La Habana
LA HABANA, Cuba ― Dice una canción que nada es para siempre, y también asegura que hasta la belleza cansa, lo que, sin dudas pretende hacer notar que todo tiene, irremediablemente, un principio y también un final; pero aun así yo sigo creyendo, y a pie juntilla, que existen algunas bellezas que tienen la apariencia de lo que no terminan nunca, de lo que no tiene muerte, esas cosas que permanecerán integras en el tiempo, y por los siglos de los siglos.
Hay bellezas milenarias, que han permanecido “intactas” por siglos y siglos, y hasta nos dan la impresión de que no desaparecerán jamás, porque la belleza nunca cansa, porque la belleza permanece en los recuerdos, y en la historia del mundo, y en la de un país. Y pareciera que algunas bellezas son inmortales. Hay edificios milenarios que aún reciben cortesías, hay puentes viejos que todavía resultan útiles y siguen nutriendo la belleza del mundo. Hay mujeres y hombres cuyas linduras son........
