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Nos están matando de hambre

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24.02.2026

LA HABANA.- Uno de los mayores problemas que enfrenta hoy la población cubana es la escasez de productos básicos en los mercados. Y cuando estos aparecen, lo hacen a precios inasequibles para la mayoría. Una realidad que, por supuesto, no padecen los altos dirigentes, quienes —custodiados por guardaespaldas— se desplazan a toda velocidad en lujosos automóviles con cristales polarizados, ajenos a la vida agobiante de sus compatriotas.

Cada vez que salgo a buscar algún producto necesario, compruebo que los precios continúan en ascenso, tanto en los mercados estatales como en las mipymes. A ello se suman los vendedores callejeros, que también han incrementado sus precios mientras intentan pasar inadvertidos para inspectores y policías.

Ilustraré esta situación con algunos ejemplos para que el lector los compare con el salario básico promedio, que según cifras oficiales era en septiembre pasado de 6. 685 pesos mensuales, equivalentes a aproximadamente 223 pesos diarios.

Hace unos días, en el agromercado de Tulipán, en El Cerro, compré un mazo de 12 cebollas pequeñas por 410 pesos; un paquete de seis pimientos medianos por 360 pesos, y una libra de frijoles negros por 400 pesos. En total, gasté 1 170 pesos.

En las mipymes se encuentran artículos que escasean o no existen en la red minorista estatal, pero sus precios resultan alarmantes. Basta mencionar que un litro de aceite cuesta entre 1 500 y 2 000 pesos; la libra de arroz, alimento básico en la dieta del cubano, ronda los 300 pesos, y un paquete de ocho panes cuesta 350 pesos, es decir. ¿Cómo podemos comer? Es un misterio.

Los jabones de baño se venden entre 150 y 180 pesos, según su tamaño; el jabón de lavar cuesta entre 200 y 300 pesos. Un paquete de detergente de 500 gramos vale 600 pesos; el de un kilogramo, 1 200, y los de mayor tamaño no bajan de los 3 000 pesos.

Si acudimos a las tiendas estatales que venden en divisas y convertimos sus precios al tipo de cambio informal —actualmente, 500 pesos por dólar y 550 por euro—, la conclusión es clara: resulta más conveniente comprar en pesos “por la izquierda” que en esas tiendas.

Estos altos precios no afectan en igual medida a quienes reciben remesas del exterior o poseen negocios propios. Sin embargo, ese grupo representa una parte mínima de la población. ¿Cómo sobrevive entonces el resto?

La inflación es imparable. Los precios suben 50 y hasta 100 pesos por semana, e incluso de un día para otro. Este fenómeno alimenta el malestar que hoy se expresa a viva voz en las calles, junto a los apagones, la falta de agua, la escasez de medicamentos y el colapso del transporte público.

La causa principal de esta situación no es «el bloqueo», como insiste el discurso oficial, sino la torpeza, la ineficiencia y la corrupción generalizadas del Gobierno. A los mandamases, que piden resistir y exigen cada vez más sacrificios a los de abajo, solo les interesa perpetuarse en el poder. Los acuerdos y directrices que emanan de sus reuniones jamás conducen a soluciones reales.

Me asombra que aún haya quienes defiendan a capa y espada al régimen, pese a padecer los mismos problemas que el resto de los cubanos.

Y qué decir de los extranjeros que justifican al sistema, lo idealizan y culpan al Gobierno estadounidense de las penurias del pueblo cubano. Bastaría con que vivieran nuestras agonías diarias para que, seguramente, pensaran de otra manera.


© Cubanet