Ancianos cubanos: vivir de la basura y de la caridad
LA HABANA.- Muchas personas opinan que llegar a viejo es una suerte, un logro de la vida, que lo malo es no llegar. Pero en Cuba, envejecer puede convertirse hoy en una desgracia, sobre todo para quienes no cuentan con el apoyo de familiares o amigos que les brinden ayuda económica y afectiva. Para esas personas, la vejez resulta especialmente agobiante.
Cada vez es más frecuente encontrarse en la vía pública con ancianos andrajosos, sucios, con mal olor. Están sentados en el suelo, en portales o en espacios abiertos a la intemperie, donde incluso duermen porque no tienen vivienda ni a nadie que los atienda. La escena se ha vuelto tan cotidiana que muchos transeúntes apenas reparan en ellos o ya no se conmueven.
El principal problema que enfrentan estas personas —a quienes el gobierno denomina con el eufemismo de “vulnerables”— es la falta de dinero. Las pensiones que reciben los jubilados resultan irrisorias frente al alto costo de la vida en Cuba. Por eso muchos hombres y mujeres que trabajaron durante décadas terminan pidiendo dinero, comida o cualquier ayuda para poder subsistir.
La pensión mínima mensual es de 4.000 pesos, el equivalente a unos ocho dólares al cambio informal actual. Solo los ex militares y antiguos dirigentes de alto rango........
