Más vale reír que lamentar
Ese tipo de broma resulta terapéutica cuando pasó suficiente tiempo para sedimentar las emociones y mirar los hechos con frialdad, pero también se puede reír de la desgracia en pleno apogeo, para no sucumbir a una situación desafiante. Esa es una de las caras de la resiliencia, y no es exagerado decir que en Cuba tenemos un Doctorado en ese recurso. Nuestra idiosincrasia extrovertida nos protege de incómodos malentendidos, pues cuando lo vergonzoso sale a la luz pasa a ser tragicómico y las heridas sanan de la mejor manera. Tengo varias experiencias de ese tipo, no todas confesables porque involucran el ego de otras personas, así que sólo revelaré un par de ellas, para ilustrar de lo que hablo. La primera tiene que ver con una patología hereditaria (al hacer el transgeneracional paterno descubrí que viene de al menos cuatro generaciones atrás). La epilepsia de mi hermano mayor fue evidente desde pequeño, con los típicos desmayos y convulsiones, y la del menor se expresó después, con una conducta sarcástica difícil de manejar.........
