La heroicidad cotidiana. ¿Cómo? y ¿Por qué?
Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Cuba es un misterioso lugar donde resulta imposible imaginar desde fuera lo que aquí se vive. Para saberlo hay que vivirlo. No desde el confort de unos pocos (que ya no son tan pocos), cuyos ingresos les permiten saltarse los apagones, los astronómicos precios de los alimentos, del transporte, de productos elementales de los que es muy difícil prescindir. Hablo por quienes sin estar en la lista de los “vulnerables” (una nueva clasificación de pobreza) son profesionales que habituados a un status, deben enfrentarse a retos con los que nunca contaron.
No hay apenas transporte público y los privados no tienen combustible. El Teatro Nacional de Cuba es un lugar céntrico y de difícil acceso, pues por la Avenida Paseo no transitan taxis (de los poquísimos que quedan), es una vía expedita por razones de seguridad (conduce al Palacio de la Revolución)
El domingo 25 de enero se celebró allí, en el Nacional, un espectáculo para inaugurar el Festival de Jazz. Las dos grandes salas estaban abarrotadas. ¿Cómo llegaron esas personas hasta allí? Yo fui caminando porque vivo a un poco más de 25 cuadras. Pero y los demás que estaban, compuestos, bien vestidos, y sobre todo: contentos. ¿Cómo hicieron?
Estuve en la sala Covarrubias, donde Nachito Herrera ofreció un concierto. Lo hizo custodiado por la Orquesta Sinfónica Nacional, y........
