Una carta y un artículo: Las claves del desafío
Imagen: “Sigue esperando”/ Osval.
Los argumentos de la fallida (rechazada por sus miembros) declaración que intentó imponer la actual directiva de la Sección Cuba de LASA, han sido retomados en la carta pública al presidente cubano de la doctora Ada Ferrer, una académica norteamericana de origen cubano, publicada en las páginas del diario The New York Times (6 de mayo de 2026).
La narrativa de un país en crisis por sus propios (des) méritos y de un Gobierno que, de espaldas al sufrimiento de su pueblo, no quiere ceder, es utilizada por el Gobierno estadounidense para el endurecimiento de las sanciones a Cuba y para un probable ataque militar al país. Sin esos argumentos, la agresividad y la responsabilidad imperialista por las penurias del cubano de a pie quedarían al desnudo.
El esfuerzo de la autora por deslindarse, e incluso condenar, las prepotentes declaraciones de sus actuales gobernantes –“Cuando escucho al presidente Trump decir que va a tomar Cuba, que, francamente, puede hacer lo que quiera con ella, me indigno”, escribe–, no puede ocultar esa conexión fatal, que se transparenta cuando pregunta con incomprensible candidez: “¿Cuál es su plan para afrontar la existencia del embargo? ¿Cuál es su plan para negociar su flexibilización?”.
¿Qué podemos hacer –añado yo, con las palabras exactas—, para que nos permitan respirar? Quizás George Floyd, tendido en el piso y con la rodilla del guardia racista sobre su garganta, debió haber “negociado” su derecho a la vida. Pero ¿cuál es el significado real para Trump de la palabra “negociar”? Regreso al diario donde la académica publica su misiva. “La reunión más reciente de funcionarios estadounidenses (en La Habana) también sirvió como señal de la voluntad de Trump de buscar la sumisión del Gobierno cubano, en lugar de buscar activamente un cambio de régimen” (los subrayados son míos), escribían sus corresponsales el 18 de abril pasado sobre esas pretendidas negociaciones.
El cambio de régimen es el objetivo, y antes del ataque frontal, Trump, benevolente, ofrece la posibilidad de la sumisión voluntaria. Nótese que no........
