Xesús Alonso Montero, referente intelectual del comunismo galleguista
A Xesús Alonso Montero posiblemente lo que le hubiese gustado en su entierro –además de que los presentes entonasen La Internacional, como en efecto hicieron siguiendo su pedido– era pronunciar su panegírico. Y los asistentes lo hubiesen disfrutado como siempre que hablaba en público. (Era el entrevistado perfecto, no sólo porque entraba a todos los trapos, sino porque sus respuestas, como sus intervenciones públicas, eran, además de certeras e incisivas, de una enorme precisión lingüística y sintáctica). Ni siquiera se hubiesen sorprendido, porque corría la sospecha de que si había algún candidato a ser eterno, sería él. Pero Alonso Montero, que había nacido en Vigo en 1928, murió en su ciudad natal el pasado jueves 12 de febrero, y fue enterrado en el cementerio municipal de Pereiró el sábado, en medio de las condolencias de todo el espectro institucional, político y cultural de Galicia.
Aunque había nacido en Vigo, donde sus padres tenían un bar cerca de la estación de tren, su niñez y su adolescencia las marcó su estancia en la aldea de origen familiar, Ventosela, en la zona de O Ribeiro. A pesar de su ideología conservadora, en 1936 su padre había ocultado en casa a un sindicalista. Descubierto, el refugiado fue fusilado y Alonso padre, Benito O Artilleiro, encerrado un tiempo en la isla de San Simón, habilitada como campo de concentración. Al salir, la familia se fue a Ventosela. Allí descubrió, según contaba en una entrevista en 1994, una realidad en la que no había reparado. Un día, un chaval de su edad le preguntó si sabía “asubiar”. Ante su confusión, su padre le explicó, enfadado: “¡Silbar, hombre!”. “Yo iba con zuecos, no era hijo de médico ni de farmacéutico y el rapaz se dio cuenta de que no tenía que hablar castellano, que me tocaba hablar en........
