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“Después de 1939, el movimiento comunista internacional deja de ser internacionalista”

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29.07.2026

Cuesta creer que una de las mejores fotógrafas del mundo vivió la guerra de España de principio a fin sin tomar, hasta donde se sabe, ninguna foto. Pero lo cierto es que cuando Tina Modotti entró a la España republicana, a finales de 1935, acababa de abandonar de forma definitiva la cámara que le había acompañado desde que, a principios de los años veinte, le enseñó a manejarla Edward Weston, su entonces pareja. A sus 39 años, a Modotti le pareció mucho más importante su trabajo político a favor de la Komintern, la Internacional Comunista. En España hizo labores de contrainteligencia; fue responsable de enfermeras en el Hospital de Maudes; y asistió a niños, mujeres, ancianos y heridos en evacuaciones –incluidas varias incursiones bajo bombardeo en la sierra de Madrid o en la retirada bajo metralla italiana por la carretera de Málaga a Almería–.

Para cuando tuvo que abandonar el país, en febrero de 1939, también salía su pareja Vittorio Vidali, mejor conocido como Carlos Contreras, que había trabajado en la Komintern desde los años veinte. Desde EEUU pasó a México, donde destacó como organizador al frente del Socorro Rojo Internacional (SRI) y trabajó con líderes del antiimperialismo latinoamericano exiliados en México. En España sería el arquitecto de iniciativas republicanas tan claves como las Milicias de la Cultura y, sobre todo, del Quinto Regimiento, base del Ejército republicano en construcción, sin la cual Madrid no habría resistido el ataque franquista en noviembre de 1936. Fue el origen de la leyenda del “Comandante Carlos”.

Aunque Modotti y Vidali habían nacido ambos en el norte de Italia –ella en Udine en 1896; él en Muggia en 1900–, gran parte de su vida la desarrollaron en las Américas. Modotti, que se había criado como inmigrante en San Francisco, moriría joven, en 1942. Vidali, en cambio, viviría hasta 1983. Después de la Segunda Guerra Mundial tuvo una distinguida carrera política, primero como secretario general del Partido Comunista del Territorio Libre de Trieste y como diputado y senador (1958-68).

“Si había un prototipo de agente idóneo del movimiento comunista internacional, Vidali y Modotti encajaban a la perfección en él”, escribe el historiador español David Jorge en uno de los números más recientes de la revista Historia mexicana. Es más, argumenta que la pareja italiana, gracias a sus experiencias tempranas en Estados Unidos y México con proyección en Centroamérica –donde se aliaron con activistas como Julio Antonio Mella, Farabundo Martí y Augusto Sandino–, fue pionera en la apuesta por la solidaridad internacionalista que llegaría a su culmen durante los años de la guerra española y del Frente Popular antifascista (1935-39). Ambos se esforzaron siempre por un frente amplio de izquierdas, incluso en las épocas en que la cúpula de la Internacional Comunista privilegiaba otras tácticas.

David Jorge (Lugo, 1987), profesor investigador del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México (COLMEX), lleva casi veinte años dedicado al contexto internacional de la guerra de 1936. Ha combinado una intensa labor archivística con la historia oral, manteniendo largas conversaciones durante años con Santiago Carrillo y otras figuras centrales de la historia política del siglo XX. El artículo sobre Vidali y Modotti forma parte de un ambicioso proyecto que resultará en al menos tres libros. El primero, De la revolución al antifascismo: la Komintern y el desarrollo de una causa transnacional, se publicó en 2023 en Catarata. Hablamos a mediados de junio.

Cuando Modotti y Vidali trabajaban desde México con la LADLA, la Liga Antiimperialista de las Américas, y con figuras como Mella y Sandino, la política comunista internacional no favorecía ese tipo de alianza, precisamente.

Vidali y Modotti venían de una geografía muy particular, un cruce de caminos multicultural

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Exacto. La ruptura entre soviéticos y nacionalistas chinos en 1927 marca un punto de quiebre. Entre 1928 y 1934, la Komintern gira a remolque de la política exterior soviética y pasa a apostar por la llamada política de “clase contra clase”, que negaba la posibilidad de alianzas con fuerzas no comunistas. Pero Vidali y Modotti venían de una geografía muy particular, un cruce de caminos multicultural. Como inmigrantes en Estados Unidos y México tuvieron que operar en redes no solo transnacionales sino ideológicamente transversales. Eso les dio un bagaje: una flexibilidad, un saber hacer, unas........

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