Las tres oportunidades perdidas del norte global
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el norte global tuvo tres oportunidades para atajar la proliferación de los medios de destrucción masivos y salir de la prehistoria. Se trata de algo completamente actual y candente. Un acuerdo en aquella materia habría sentado un precedente fundamental para lo que ahora necesitamos: la ineludible concertación internacional, particularmente entre Estados Unidos y China, para atajar la crisis global del capitalismo antropocénico, que nos lleva a la catástrofe. Así que queda claro que lo que sigue es mucho más que un mero recordatorio histórico.
La primera ocasión perdida fue en el origen mismo de la bomba nuclear, cuando los científicos implicados en la primera prueba atómica de julio de 1945 iniciaron un debate sobre las consecuencias: si aquello contribuiría a acabar con la guerra o si por el contrario iniciaría una carrera armamentística con el riesgo de destruir la civilización. Truman llegó al poder en medio de ese debate. Era un hombre que no estaba preparado intelectual y emocionalmente para la comprensión del asunto. (Stalin lo definió como “un tendero”). Su secretario de Estado, James Byrnes, le llevó de la mano hacia Hiroshima.
La primera ocasión perdida fue en el origen mismo de la bomba nuclear
La primera ocasión perdida fue en el origen mismo de la bomba nuclear
El secretario de guerra de Franklin D. Roosevelt, Henry Stimson, era hombre de otra factura, como el propio Roosevelt, que había fallecido en abril de 1945. Stimson y Byrnes se disputaron el criterio de Truman en una sesión con el presidente celebrada el 12 de septiembre en la Casa Blanca (la bomba se había lanzado sobre Hiroshima el 6 de agosto). Stimson mantenía la línea de Roosevelt de prolongar la cooperación de guerra con la URSS después de la guerra, lo que pasaba por iniciar una cooperación con Moscú en esa materia. La bomba nuclear, decía, “no es solo un arma letal, sino el primer paso en un nuevo control humano sobre fuerzas de la naturaleza demasiado revolucionarias y peligrosas como para tratarlas con los viejos conceptos”. Stimson subrayaba el horizonte de “un acuerdo internacional sobre el control de esas fuerzas” y apelaba a una “responsabilidad moral”. Nueve días después dejó el cargo.
Los partidarios de la contención y de usar la ventaja que otorgaba la bomba a Estados Unidos en su relación con la URSS (Byrnes, Paul Nitze, George Kennan…) ganaron la partida. Cuatro años después, en agosto de 1949, la URSS detonaba su propia bomba atómica. Siguió la primera bomba de hidrógeno americana, en 1952 para compensar el acceso soviético. Siguió la primera bomba de hidrógeno soviética, en octubre de 1961 y siguieron los misiles, los misiles de varias cabezas, los submarinos y bombarderos........
