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La supervivencia de la nación sionista

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11.09.2026

A principios de este año, Nitza Shmueli publicó en Facebook una petición inusual sobre su hijo fallecido. “Yo, la madre de Barel, busco una mujer que quiera concebir un hijo con el esperma de Barel, una mujer que quiera unirse a una familia acogedora y cariñosa”, escribió. “Si crees que puedes ser la mujer adecuada, por favor, ponte en contacto conmigo por privado”.

Barel, un francotirador de 21 años perteneciente a una unidad encubierta de la Policía de Fronteras israelí, fue abatido por un tirador palestino el 21 de agosto de 2021, durante una protesta en la valla perimetral al este de la ciudad de Gaza. La manifestación, que conmemoraba el 52º aniversario de un incendio provocado en la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, tenía como objetivo presionar a Israel para que levantara el asedio sobre Gaza y reunió a cientos de manifestantes.

En los vídeos grabados en el lugar de los hechos se ve a un palestino que corre hacia el muro de hormigón tras el que se encontraban Barel y otros francotiradores, saca un arma que llevaba escondida en la cintura y dispara tres tiros a quemarropa a través de un agujero en el muro. Barel recibió un impacto en la cabeza y falleció nueve días después tras pasar por múltiples operaciones quirúrgicas que intentaron salvarle la vida. Ese mismo día, las fuerzas israelíes hirieron a cuarenta palestinos, entre ellos Osama Khaled Ideij, de 32 años, y Omar Hasan Abu Al-Nil, de 12, quienes también acabaron muriendo por las heridas.

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Tras la muerte de Barel, su madre obtuvo una autorización judicial para extraer y congelar su esperma en el Centro Médico Soroka de Beersheba. La recuperación postmortem de esperma (PMSR) permite que los hombres procreen cuando ya no están vivos: en las horas posteriores a la muerte, cuando el esperma aún es viable, se realiza una incisión en los testículos para extraer tejido del fallecido. A continuación, en un laboratorio, el tejido se examina bajo el microscopio para encontrar y congelar los espermatozoides aún vivos que puedan utilizarse para la fecundación in vitro.

En su comparecencia ante una comisión del Knesset en 2022, Shmueli declaró que 1.400 mujeres se habían puesto en contacto con ella para expresar su interés en tener un hijo de Barel. Sin embargo, tardó cuatro años en recibir permiso para utilizar el esperma congelado de Barel con el fin de concebir un hijo, después de que un tribunal de familia de Tel Aviv aprobara su solicitud el año pasado.

Esto no fue solo el resultado de una batalla de años en los juzgados, sino una muestra de cómo se ha transformado el panorama médico y jurídico tras los atentados del 7 de octubre y la posterior guerra genocida de Israel contra Gaza.

Antes de octubre de 2023, la PMSR era una práctica poco habitual y controvertida desde el punto de vista ético en la sociedad israelí, con unas pocas solicitudes al año. Sin embargo, en los últimos tres años, la extracción de esperma de soldados israelíes fallecidos se ha institucionalizado y normalizado como un fenómeno nacional en auge.

En los días siguientes a los atentados del 7 de octubre, entre las diversas medidas de emergencia aprobadas por el Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Justicia se encontraba una normativa temporal –que aún sigue vigente– que permite a los padres de los israelíes fallecidos en la guerra autorizar la extracción de esperma sin necesidad de aprobación judicial.

Para que se realice con éxito, la PMSR debe llevarse a cabo en las 72 horas siguientes al fallecimiento. Así pues, cuando los militares acuden a comunicar la noticia a las familias –lo que los israelíes llaman el temido “golpe en la puerta”–, los oficiales ahora sugieren de forma proactiva el procedimiento. A continuación, los padres deben decidir y actuar de inmediato. La socióloga israelí Yael Hashiloni-Dolev, profesora de la Universidad Ben-Gurión, describió la nueva lógica operativa a la revista 972 Magazine como “primero extraer, después hacer las preguntas legales”.

Ahora financiado por el Estado y supervisado por el Ministerio de Sanidad, la PMSR se lleva a cabo en los cuatro principales hospitales de Israel, donde también se congela y almacena el esperma. Según el doctor Eran Altman, director del banco de esperma del Centro Médico Rabin, a principios de este año se habían sometido a procedimientos de extracción póstuma de esperma unos 250 soldados y miembros de las fuerzas de seguridad israelíes –una cuarta parte de todos los soldados varones fallecidos desde el 7 de octubre–.

En declaraciones a la radio pública estadounidense en enero, Altman explicó la rapidez con la que se adaptó el sistema. “El ejército se ha vuelto muy eficiente a la hora de traernos los cadáveres”, afirmó. “Siempre que es posible, los recibimos pocas horas después del momento de la muerte”.

Junto a la rápida expansión de la PMSR, un nuevo término ha entrado en el discurso público israelí: “hatzalat zera” o “rescate de esperma”. Tal y como explicó el profesor Zvi Triger, especialista en Derecho del College of Management de Rishon LeZion: “La expresión refleja un cambio de perspectiva: el esperma de un soldado se trata como algo que debe salvarse, poniéndolo en un plano moral equiparable al de la vida humana o los bienes nacionales”.

Aún no está claro cuántas familias acabarán utilizando el esperma que han congelado para concebir hijos, ya que esto requiere una autorización judicial. De hecho, un grupo de padres afligidos, entre los que se encuentra Nitza Shmueli, lleva años haciendo campaña en la Knesset a favor de un proyecto de ley que permita a los padres de soldados fallecidos que no tenían pareja utilizar el esperma extraído para la fecundación in vitro, proyecto que aún no se ha aprobado.

Pero en el contexto de la violencia obstétrica de Israel contra las mujeres y los bebés palestinos en la región, la PMSR como política estatal tiene una carga ideológica: forma parte de un proyecto estatal para promover la continuidad biológica judía por todos los medios, incluso más allá de la muerte, junto con un esfuerzo genocida paralelo que pretende borrar la vida palestina.

La PMSR también pone de manifiesto cómo el Gobierno israelí instrumentaliza el duelo para mantener un conflicto permanente. Como explicó Hashiloni-Dolev, “en Israel, la PMSR se sitúa en algún punto del continuo entre la compensación y la venganza”.

“En los medios de comunicación israelíes, esta práctica suele presentarse de forma positiva, como ‘una ayuda a las familias en duelo o una fuente de esperanza para las familias de los soldados caídos’”, continuó. Pero, al mismo tiempo, “en los debates de la Knesset sobre la normativa relativa a la PMSR tras el 7 de octubre, autorizar el procedimiento de uso del........

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