Los atractivos de un loro
De Julian Barnes se deberían dejar tres cosas claras de buenas a primeras: que es el novelista que mejor ha envejecido de su generación (la de los Amis, McEwan o Swift); que su carrera se parece mucho a la del “escritor profesional” que cada pocos años se cita con la editorial, los lectores y las reseñas para entregarles un libro de un nivel medio altísimo; y que se trata de un escritor sin atributos: con una variedad de tonos digna de un camaleón, sin un tema recurrente, sin una técnica característica, ni un estilo inequívoco. El resultado es una trayectoria muy prolongada, que incluye cerca de quince novelas, algunas de ellas de considerable extensión, colecciones de cuentos, cartas, ensayos sobre arte y cocina y unas breves memorias que transcurren al filo de transformarse en otro género.
Los rasgos distintivos de Julian Barnes no son espectaculares ni llamativos, pero no se trata de un escritor “sin atributos”, si nos quedamos un tiempo entre sus páginas “van calando”, como suele decirse de la lluvia fina, sus rasgos distintivos. Algunas sugerencias: Barnes es un maestro del ritmo sosegado, del manejo del........
