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Jeanette contra Trump

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04.03.2026

Era 1987 y por aquel entonces José María Aznar no era un busto, sino el molón presidente de Castilla y León que posaba desde lo alto de la torre de un castillo medieval disfrazado de Cid Campeador. Se había prestado a aparecer en el suplemento de El País en un reportaje titulado “locas pasiones”, en el que algunas caras de la época se animaban a mostrarse en público tal y como se soñaban a sí mismas en privado. En 2003 Aznar posó de nuevo, esta vez con un puro en la mano y los pies apoyados sobre la mesa del rancho del presidente norteamericano George W. Bush, y pudimos comprobar que su loca pasión era cierta, que aquel disfraz del Cid iba en serio. Aquel hombrecillo de fenotipo español de los sesenta estaba dispuesto a pagar el precio que hiciese falta, incluyendo poner acento tejano –estamos trabando en ellou– o mentir justificando una guerra que costó 400.000 vidas en Irak y 193 en Madrid, para cumplir su sueño de ser alguien. El héroe nacional que sacó a España del rincón de la Historia. Gracias a mí, en Estados Unidos y en todo el mundo se hablaba de España, dijo años después en una entrevista, cuando ya todos los protagonistas de la famosa foto de las Azores, excepto él, habían perdido perdón.

Hoy Aznar estará feliz. De nuevo se vuelve a hablar de España en el mundo, así que podemos........

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