El raíl 23117
Cómo de mal estará la cosa que nos hemos pasado las 48 horas posteriores a una tragedia celebrando que los políticos al mando no hayan aprovechado para insultarse. Y es que en la vida hay que festejar cualquier cosita. Por pequeña que sea. Para llorar siempre hay tiempo, dice una amiga de la que hoy me acuerdo al ver por televisión los vagones de tren hechos polvo. Celebremos a pesar de todo. Por ejemplo, a los vecinos de un pueblo cordobés llamado Adamuz. Se lanzaron los tipos y tipas a las vías y las calles durante horas para auxiliar a cientos de accidentados como si fuesen todos de la familia. Celebremos a los bomberos y sanitarios que llegaron a la escena en tiempo récord según todos los testimonios para hacer lo que mejor saben: milagros en el puñetero infierno. Celebremos incluso la normalidad política. Una normalidad que teníamos ya olvidada y que no era otra cosa que hacer tu trabajo, ser educado, no mentir y aportar calma en lugar de crispación cuando hay un........
