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El genocida nazi de Carcaixent solo pierde el escudo

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friday

En el cementerio de Alzira (València), nada más entrar a la izquierda, en un lugar privilegiado, hay un mausoleo donde el primer Ayuntamiento democrático metió los 200 cuerpos de los republicanos que hasta entonces estaban en las fosas franquistas que rodeaban el cementerio. Tras la exhumación de los restos en 2023, las familias luchan ahora para poder identificar los 28.000 huesos mezclados en 50 bolsas que se hallaban dentro del mausoleo. Gracias al trabajo de la Asociación Científica ArqueoAntro y la financiación de la Diputación de València, los huesos ya se han podido individualizar y se han realizado estudios antropológicos. Ahora los familiares esperan el cotejo del ADN para poder reinhumar a sus seres queridos. 

Justo en el pueblo de al lado, Carcaixent, nada más entrar a la izquierda, también en un lugar privilegiado, se encuentra la tumba de Vjekoslav Luburić, un nazi responsable de decenas de miles de asesinatos y torturas. “Contrasta que a menos de 10 kilómetros en línea recta, en un cementerio haya un reconocimiento a los que murieron y dieron su vida por la democracia, como es el caso de Alzira, y, en el otro, tengamos un monumento fascista”, cuenta Josep Bermúdez, presidente de la Asociación Fossar de Alzira para la Recuperación de la Memoria Histórica y nieto de Eduardo Roses Tarín, concejal del Ayuntamiento republicano de Algemesí, fusilado por los franquistas. “Lo lamentable”, continúa, “es que aunque murió en el 69, y recibió el reconocimiento esperable en la época de Franco, su monumento siga ahí desde 1975. Esto debe hacernos reflexionar........

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