“Parte del genocidio es la negación del genocidio”
En mayo de 2024, la Fuerza Aérea israelí, en connivencia metódica con la División de Inteligencia, obtuvo el siniestro éxito de aplicar algoritmos avanzados e inteligencia artificial para identificar blancos humanos. Pero quienes investigan su genocidio también emplean esas mismas herramientas, para recopilar pruebas que permitan a la Corte Penal Internacional promulgar una sentencia justa. Antes del exterminio nazi, Alemania ya había perpetrado el primer genocidio moderno en Namibia, en la primera década del siglo XX, contra los pueblos herero y namaa. La agencia de investigación Arquitectura Forense analiza la historia a partir de las nuevas tecnologías. Recopila datos, hechos, testimonios para redefinir el genocidio a partir de los procesos coloniales, con el propósito añadido de expandir el derecho internacional a partir del caso de Gaza. Hablamos con Júlia Nueno, miembro de este equipo y coordinadora del libro Genocidios. Una lectura forense (Galaxia Gutenberg).
Una disciplina que emplea modelos 3D, cartografía, imágenes difundidas en redes sociales, testimonios orales y análisis espacial para investigar violaciones de derechos humanos o daños ambientales. ¿Hasta qué punto la arquitectura forense es una suerte de justicia poética?
La arquitectura forense es una forma de reconstruir los hechos, de trabajar a través de otros fragmentos no siempre observados y de pensar en nuevas formas de verificación, nuevas formas de construir con justicia y verdad. Proponemos de qué manera, desde la estética, queremos repensar el momento actual y darle sentido, cambiar a través del afecto. Vivimos en un mundo de sentidos, y apostamos por una manera de reconstruir y repensar este mundo a través de afectos y de la arquitectura. Más que justicia poética, podríamos hablar de una justicia estética, por lo que de belleza tiene.
Julia, le escucho hablar de afectos y me surge la duda de si entran en liza con la justicia.
Creo que, justamente, parte del trabajo que hacemos es que se tenga en cuenta esos afectos para impartir justicia; por ejemplo, en estos procesos de reconstrucción de espacios donde ha tenido lugar la violencia, tratamos de activar la memoria reconstruyendo los hechos ocurridos en un modelo digital. A veces hemos pensado que aquello que es objetivo tiene que separarse de lo afectivo, pero nosotros trabajamos con distintos fragmentos que pertenecen a diferentes registros y medios. Es una manera de poder adaptar el espacio al afecto.
Este tipo de arquitectura en la que participan arquitectos, periodistas, ingenieros, abogados, se sustenta sobre el eje del territorio como testigo. ¿Siempre, invariablemente, quedan huellas de lo hecho en el territorio?
Las huellas de Namibia han quedado borradas, pero hemos trabajado con la memoria de los descendientes de los pueblos exterminados
Las huellas de Namibia han quedado borradas,........
