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“La posibilidad de una revolución necesita la constitución de su sujeto colectivo”

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06.03.2026

Empleando como vara de zahorí los encabalgamientos y esquivando las metáforas, el último poemario de Miguel Casado (Valladolid, 1954), Estos nuevos tópicos (Tusquets), transita ciertos meandros (o demandas) del corazón (convocados en situaciones concretas, muchas del pasado, incluso a partir de hechos históricos) al tiempo que peregrina con sus asuntos (poemas más abstractos, especialmente en la segunda parte del libro, “Cuaderno de la torcedura”). Conceptos como la revolución, los afectos (en distintas madejas: el de los padres, el de la pareja, el de los amigos…) o la reflexión sobre el sentido habitan estos versos que, como siempre, mecen y espolean en su lectura.  

“La democracia ocupa un panteón que habitan mitos bien conocidos”. ¿Queda margen para la revolución, en la poesía, también contra el sistema?

La frase citada, perteneciente a un poema de la parte central del libro, “Cuaderno de la torcedura”, se da en el contexto de una comparación con el tiempo de mi juventud, cuando no había democracia y se luchaba por ella. En contraste, en el presente, el aspecto institucional de la democracia se habría ido fosilizando y, a la vez, sustrayendo a la crítica; a esto aluden palabras como “panteón” o “mitos”. Pero la segunda cuestión creo que es más amplia, pone en juego más cosas. En “Cuaderno de la torcedura” no traté de exponer ningún sistema de ideas políticas, ni, menos aún, de proponer una teoría de la revolución; tampoco de fundamentar o no su posibilidad hoy. El propósito era mostrar el poema como un espacio en el que se piensa su necesidad, el impulso o los análisis que la sostienen. Su necesidad no es su posibilidad, pero sí es su deseo, e implica que es inevitable seguir pensando en ello. ¿Qué margen hay en la poesía? La acción que le cabe a la poesía depende de su especificidad: la poesía es un trabajo lingüístico, consiste en dar forma a la lengua, ir encontrando en ella formas nuevas, siempre fundidas con su sentido. Por otra parte, pienso que la codificación expresiva, el uso previsible del lenguaje, la aceptación de las formas de expresión dadas y de sus sentidos controlados por el sistema social, son uno de los mecanismos fundamentales que ejercita el poder. Y, a la inversa, la continuidad de una crítica de la lengua, la labor de investigar modos nuevos que abren paso a sentidos nuevos, me parece una contribución fuerte al cambio social, aunque no sea visible de modo inmediato. Este sería el margen de acción política que tiene constitutivamente la poesía. Nunca es un asunto de temas o mensajes, que pueden encubrir una posición conservadora ante la lengua (retórica, codificada, previsible), sino un trabajo con el conjunto de los materiales lingüísticos, siempre........

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