La muerte del genocida Mladić resucita la ideología del odio étnico en Serbia
El día que lo iban a condenar a cadena perpetua, Ratko Mladić entró en la sala del Tribunal de La Haya sonriendo y levantando los pulgares frente a las cámaras que grababan la sesión. La justicia internacional había demostrado que durante las guerras yugoslavas fue el responsable del asesinato de entre 8.000 y 18.000 personas, la gran mayoría musulmanes. Ese día, además, entre los asistentes al juicio se encontraban presentes algunas víctimas y familiares de genocidios como el de Srebrenica, pero Mladić sonreía. Más tarde, mientras los jueces leían la sentencia, el criminal se permitió interrumpirlos gritando que todo eran mentiras, y que los miembros del Tribunal eran unos mentirosos. Fue expulsado de la sala.
Mladić apenas pasó 15 años en prisión, donde murió el pasado 27 de agosto, a los 83 años, cumpliendo condena por genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad. Su muerte ha reabierto viejas heridas en Bosnia, donde gran parte de las víctimas considera que nunca llegó a hacerse justicia del todo por los crímenes que cometió, y que no todos los responsables de los mismos fueron debidamente juzgados. Por su parte, tanto el gobierno serbio como la mayoría de los representantes políticos de la derecha nacionalista del país han ensalzado su figura difundiendo un discurso en el que lo glorifican y hablan de él como un héroe serbio moderno mientras critican al Tribunal de La Haya por no haber permitido que Mladić regresara a Serbia antes de morir, tal y como solicitaron sus abogados en numerosas ocasiones alegando motivos de salud.
Mladić apenas pasó 15 años en prisión, donde murió el pasado 27 de agosto, a los 83 años, cumpliendo condena por genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad
Mladić apenas pasó 15 años en prisión, donde murió el pasado 27 de agosto, a los 83 años, cumpliendo condena por genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad
Sonja Biserko, presidenta del Helsinki Committee for Human Rights en Serbia asegura que la muerte de Mladić no tiene nada de excepcional, lo que “resulta profundamente inquietante es la reacción que ha provocado, sobre todo entre ciertos sectores de las élites políticas, intelectuales y sociales de Serbia, incluidos algunos sectores del movimiento estudiantil”, que, desde principios de 2025, se autodeclara portador del cambio democrático en el país.
El “carnicero de Bosnia”
Mladić fue comandante del Estado Mayor del Ejército de la República serbia de Bosnia (Srpska) desde principios de los años 90, graduación que mantuvo hasta casi el final de la guerra en el país en 1995, cuando se fugó después de que el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia lo acusara de organizar limpiezas étnicas de musulmanes en muchas aldeas de Bosnia.
En esa acusación, Srebrenica destaca entre una extensa acción criminal. Allí, en julio de 1995, los hombres de Mladić tomaron el enclave –que había sido declarado como zona segura por Naciones Unidas–, se llevaron en autobuses a más de 8.000 hombres y adolescentes varones, todos bosnios musulmanes, y después los asesinaron y enterraron en fosas comunes esparcidas por la zona. Es el mayor exterminio de seres humanos en suelo europeo desde los campos de concentración nazis.
Mladić y su ejército pasaron años identificando a las familias musulmanas, echándolas de sus casas y ejecutando a los hombres
Mladić y su........
