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Notas sobre ‘Euphoria’

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30.04.2026

Adicción a todo tipo de drogas, sintéticas y naturales. Adicción al sexo. A todo tipo de sexo. Adicción a las redes sociales. Adicción al poder, al dinero. A la adrenalina, a la tristeza, a la melancolía. Adicción al chocolate, al alcohol, a la comida. A poseer, a la cirugía, a debatir, a pelear. A matar, a destrozar, al deporte, al porno, a la mentira, a las noticias, al dinero, al juego, a acumular, a la autodestrucción, a las series, a las telenovelas, a los “realities”, a los concursos, a cotillear, a espiar, a mirar, a disfrazarse, a esconderse, a viajar, a gastar, a comprar, a los videojuegos, al riesgo, al peligro, a los hospitales, a los sellos, a la seda, al café, al té, al gimnasio… adicción a la propia adicción, adicción a la tristeza, adicción a no tener ninguna adicción. Adicción a lo que sea. La adicción define y singulariza al ser humano mucho más incluso que la codicia, el deseo o la necesidad. Todo el mundo miente, decía el doctor Gregory House. Puede que sea verdad, pero existe una verdad aún mayor y todavía más terrible: todo el mundo es adicto.

Se supone que la adicción es una enfermedad neurológica caracterizada por una patología consistente en buscar el alivio de manera incesante a un vacío o una carencia, real o imaginaria. Eso sobre el papel, por supuesto, y desde un punto de vista estrictamente científico. Desde uno realista y pesimista se alza otra versión de esa idea: el ser humano es adicto o no es. Puede que el habitante de las sociedades preindustriales no lo fuera en absoluto, pero eso fue hace mucho tiempo. Sin carencia, sin vacío, el ser humano de las sociedades contemporáneas no puede comprenderse a sí mismo. Sin adicciones, vicios o vacíos, no haría falta el arte, la narrativa o la música. Buscamos allí lo que nos falta aquí, lo convertimos en un espejo vicario de nuestras ansiedades. Reflejamos en la ficción las incógnitas más nauseabundas de nuestra psique, y obtenemos de vuelta la certeza del abismo, la que nos impide volvernos locos, la que nos sitúa, aunque sea flotando en la nada. ¿Y si no pudiéramos abrir el ojo de la mente para mirar a través del cordón umbilical que une realidad y ficción? ¿Y si estuviéramos obligados a quedarnos con lo que existe a este lado del espejo como única respuesta? Nos hallaríamos en una cárcel aún mayor, la cárcel de nuestra mente además de la cárcel de nuestra existencia. De la primera solamente podemos desembarazarnos brevemente con la ficción, de la segunda solamente nos podemos sentir más libres con la adicción.

En la sociedad actual, las figurillas espirituales han sido sustituidas por figuras de personajes de creaciones cinematográficas

En la sociedad actual, las figurillas espirituales han sido sustituidas por figuras de personajes de creaciones cinematográficas

Pero la ficción también es una forma de adicción. Elevamos la cabeza y ahí, en nuestro escritorio, en nuestra pared o en nuestra estantería, tenemos una imagen, un cartel o un fetiche de nuestra película o serie favorita. En las citadas sociedades preindustriales, los individuos poseían figurillas y otros objetos que albergaban un significado espiritual, tótems de una creencia ficcional que aunaba a las sociedades y las ayudaba a salir adelante frente a todo tipo de adversidades. En la sociedad actual, las figurillas espirituales han sido sustituidas por figuras de personajes de creaciones cinematográficas y todo tipo de objetos fetichistas que satisfacen otras necesidades, diferentes aunque en el fondo similares a aquellas. También los cuadros de pinturas famosas han sido sustituidos por carteles de películas y series enmarcadas que pueblan los pasillos de muchas casas. Porque no es suficiente con ver y leer, queremos tener, tocar, que la sustancia de la ficción entre en nuestra vida, que adquiera rasgos materiales, que el cordón umbilical, invisible pero permanentemente extático, que une realidad y ficción sea inexistente y todavía más extático, más tangible. Pero la peor adicción dentro de ese rango es la de estar todo el día, cuando estamos despiertos, y toda la noche, cuando intentamos dormir, dándole vueltas a las ficciones que nos obsesionan. Las que son como una droga, y llevan tanto tiempo siéndolo que no entendemos su visionado, o su lectura, o su mera existencia, como otra cosa que no sea una parte de nuestra vida creativa. Y lo peor de todo es que algunos creadores son conscientes de ello, y de que es quizá la droga más inocua de todas, pero organizan sus ficciones para que te vuelvas adicto a cada sonido y a cada imagen. Así sucede con Cary Joji Fukunaga en su obra maestra True Detective, en 2014, con Jean-Marc Vallée en su portentosa Heridas abiertas (Sharp Objects, 2017), y con Sam Levinson en su genial creación Euphoria (2019-2026)

La adolescencia como una primera muerte

Jules (Hunter Schafer) acude a un encuentro sexual con un hombre mucho mayor que ella, padre de familia, que la fuerza a tener relaciones sexuales, con tanta brutalidad que termina haciéndole daño. Pocos minutos después, ante el acoso físico y verbal del peligroso y por momentos perturbado Nate Jacobs (Jacob Elordi), Jules levanta un brazo y tras coger un cuchillo, se hace un amplio tajo en la piel, ante el horror de los presentes en la fiesta. Nate demostrará hasta donde puede llegar cuando, tras dejar marcas de ahogamiento en el cuello de su chica, Maddy (Alexa Demie), no tiene problemas en darle una paliza a otro chaval y encasquetarle la supuesta violación de su novia, para así librarse de la cárcel él mismo. Diez episodios más tarde, en una fiesta parecida a aquella en la que Jules se cortaba el brazo, Rue (Zendaya), una adolescente con varios patologías psicológicas, acaba de volver a caer en las drogas y le pide a un desconocido que le compruebe el pulso a ver si está a punto de tener un ataque al corazón. Cinco episodios antes, en otra fiesta más, un chaval se toma a mal que Cassie Howard (Sydney Sweeney) le diga que tiene novio después de besarse y le deje a medias, por lo que la humilla y la desprecia de la manera más cruel posible. Películas que dieron tanto que........

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