¡Bolivia, viene Octubre!
En Bolivia, todos hablan de Octubre como si fuera un recuerdo maldito. No es casualidad: es el peso de las crisis de Octubres anteriores, que dejaron una memoria colectiva marcada por la violencia, la incertidumbre y la convulsión social. Cada vez que llega Octubre, el pasado parece volver a hacerse presente. La conversación sobre Octubre combina los peores presagios con la ansiedad de no ver una salida clara a la crisis.
Atravesar exitosamente Octubre pasaba por la capacidad del gobierno del Presidente Paz de desactivar 4 "bombas" paralelas: 1) el crecimiento de la impaciencia ante la escasez del diésel, 2) la extensión del estado excepción y la posibilidad de que igual se generen nuevos bloqueos y protestas masivas, 3) el impulso real que se le dé o no a cambiar la Constitución, y 4) la posibilidad de llegar a un acuerdo con el FMI. Hoy la pregunta cambia: ya no es si el gobierno actuará, sino qué tan caro le saldrá haberlo hecho.
Bomba #1 - ya explotó: El gobierno no se limitó a abrir la importación de combustible a privados, como venía anticipándose. Fue más lejos: eliminó por completo el subsidio al diésel mediante el Decreto 5716, que ata el precio al valor internacional.
El gobierno defendió la medida con argumentos contundentes: el subsidio beneficiaba a más del 50% de los sectores de mayores ingresos y a apenas 7% de los hogares pobres, le costaba al país 3,9 puntos del PIB, y un importante % del combustible importado terminaba en manos de contrabandistas.
Para amortiguar el golpe anunció un paquete compensatorio —un bono para 2,9 millones de personas, un aumento del Bono Juancito Pinto, créditos blandos para transportistas y gremiales.
La reacción fue mixta y previsible: los gremios dieron un apoyo........
