Bioeconomía, una respuesta estratégica frente a la crisis global
El conflicto en Medio Oriente volvió a poner en evidencia una fragilidad estructural de la economía mundial: la enorme dependencia de combustibles fósiles, fertilizantes y rutas marítimas críticas concentradas en una región políticamente inestable.
El estrecho de Ormuz —por donde circula una parte sustancial del petróleo, el gas y los fertilizantes del mundo— se convirtió nuevamente en un punto de vulnerabilidad global. Las consecuencias ya comenzaron a sentirse.
Organismos internacionales advierten sobre aumentos en los precios de la energía, encarecimiento de fertilizantes, presión inflacionaria, mayores riesgos para la seguridad alimentaria global, y, en muchos casos, la estabilidad social.
En este contexto, la bioeconomía dejó de ser solamente una agenda ambiental o tecnológica para convertirse en una cuestión estratégica de seguridad económica y geopolítica. La bioeconomía propone sustituir progresivamente recursos fósiles por biomasa, biotecnología, bioenergías, biomateriales y procesos industriales basados en conocimiento biológico.
En otras palabras: producir más alimentos, energía y materiales utilizando recursos renovables y conocimiento científico.
Al mismo tiempo, es crecientemente reconocida como disparador de procesos de renovación de las áreas rurales, vía las inversiones que atrae, y los nuevos empleos que genera.
El conflicto en Medio Oriente puede haber disparado el proceso por el cual........
