La Marea Azul ahoga la Galaxia Rosa
En 2024, Sebastian Grundberger publicó La Galaxia Rosa, en cuyo subtítulo ampliaba Cómo el Foro de São Paulo, el Grupo de Puebla y sus aliados internacionales socavan la democracia en América Latina.
Vayamos un poco atrás. Entre 1957 y 1961, en la Región se sucedieron las caídas de Rojas Pinilla en Colombia, Pérez Jiménez en Venezuela, Batista en Cuba y Trujillo en República Dominicana; aunque la caída de Trujillo tras su asesinato (fue la única defenestración cruenta de éstas) no terminó en una redemocratización del país que demoró años y violencia, las otras abrieron un espacio de esperanzas del regreso a cauces republicanos que antes ya, en distintas medidas, Colombia, Venezuela y Cuba habían disfrutado.
Si bien Colombia con las FARC-EP y sus antecedentes con La Violencia en la década de 1930 estaba inmersa en un proceso guerrillero desde 1950 y, ya definido, en 1953 (aunque su nombre definitivo fue de 1964), pudo transitar desde entonces y hasta hoy en gobiernos elegidos democráticamente. Venezuela —junto con México, siempre abierto a pesar de "la dictadura perfecta" como lo caracterizó Vargas Llosa en 1990 al poder eternizado del PRI— fue el santuario de muchos perseguidos por las dictaduras del Plan Cóndor y otros autoritarismos (incluida Cuba después) y desde 1958 hasta 1999 se sucedieron gobiernos elegidos democráticamente (con sus bemoles de corrupción muchas veces). Por el contrario, Cuba, desde muy pronto y en parte consecuencia de la miopía política de las administraciones estadounidenses de la época —Eisenhower sobre todo y Kennedy, en continuidad hasta su asesinato, que miraron desde recién en 1959 y 1960 sus intereses económicos empresariales y no la geopolítica del momento— y mucho también por el agriamiento creciente de la Guerra Fría (aunque no se deben obviar también las tendencias maoístas y estalinistas de parte del liderazgo en Cuba), pasó a desempeñar la preeminencia regional del enfrentamiento al “imperialismo” (yankee, por supuesto, aunque el ruso-soviético lo fuera incluso más). Así empezó la Primera Marea Rosa Latinoamericana —en realidad una mezcla de rojo, negro guerrillero y rosa azulado de un centro centroizquierda.
Esa Marea Rosa (moaré desde el rojo intenso de los partidos comunistas de la Región, con el cubano a modo de charnela y........
