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Los 200 días

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16.04.2026

Entre lo novedoso que indicaba la Ministra de Educación a inicios de gestión se anunciaba que este 2026 se cumplirían los 200 días hábiles de trabajo pedagógico. Buena idea e iniciativa, hay que decirlo, tomando en cuenta que al menos 40 días se dedicaban a actividades extracurriculares, como lo afirmaba el viceministro Pimentel.

Siguiendo las redes sociales, se advertía que muchas madres y padres estaban conformes con la medida, aunque otros manifestaban su desacuerdo con suspender actividades ya tradicionales como los días de la Madre, del Padre, del Niño, del Estudiante, amén de desfiles, aniversarios extensos (hasta de una semana), campeonatos en horas de avance curricular, ensayos de bandas, elecciones de guaripoleras, horas cívicas, inauguraciones de juegos, etc., etc.

Se inició el año escolar y comenzaron las primeras fisuras en esta iniciativa ministerial. El viernes 14 de febrero previo a los dos días carnavaleros en Bolivia, suele dedicarse a las ch’allas institucionales (oficinas, empresas, algunos bancos) al margen de lo cual no puede quedar el magisterio. Así pues, aunque no generalizo, muchos colegios y escuelas decidieron pasar clases normales tal día, como también hubo establecimientos que de todas formas celebraron sus ch’allas. 

Otro día perdido fue el 21 de marzo, un sábado previo a las elecciones subnacionales, cuando muchos colegios suspendieron clases por el acondicionamiento de los inmuebles para dichas elecciones. Y volverá a pasar este 18 de abril.

La siguiente rajadura la promueven artesanos, bordadores de disfraces y payasitos que en La Paz presionan con marchas a la Ministra con el argumento de estar siendo afectados en sus ingresos ante la suspensión de actividades festivas y cívicas en distintas fechas.

Las redes sociales explotan y muchos padres critican la falta de seriedad del ministerio que cede, de alguna manera, en aquellas exigencias. Algún usuario, molesto, publicaba: “Nunca pensé que los payasos decidieran la política educativa de un país”.

La Ministra, sonriente, promete tomar en cuenta los reclamos para la gestión 2027. ¿Retrocederá? Entretanto, junto al viceministro Pimentel, autoriza actividades extracurriculares, siempre y cuando estas tengan propósitos pedagogicos.

Esto del “propósito pedagógico” o planes de desarrollo curricular suena a eufemismo, ya que encasillar lo festivo, lo recreacional, las excursiones y aun fechas cívicas en papeles burocráticos ya no corresponde a estos tiempos. Nunca antes se preparaban horas cívicas con papeleo de por medio (¿Estado tranca?).

Por ejemplo, se mata la espontaneidad, la iniciativa y la libertad, amén de la habilidad personal del payasito si lo encasillamos en un plan escrito. 

Se afecta la recreación, el descanso y el dejar, así sea por unas horas, la actividad del estudio en una excursión, si se planean observaciones, anotaciones y posteriores informes. 

Así las cosas, y estando prohibidos los viajes de promoción, volverán los llamados “viajes de estudio” (otro eufemismo), simplemente adjuntando unos papeles pedagógicos y la normativa estará gambeteada.

A fin de gestión la evaluación dirá si se cumplieron los 200 días.  Dependerá de los informes (honestos, verídicos o quizás no) de directoras y directores.

Y, a propósito de cumplimiento, antes de asumir, don Rodrigo Paz prometía la enseñanza del inglés desde primaria. Pues, aún no ocurre, no se ve y no se sabe nada. Parece que no especificó fechas, démosle el beneficio de la duda. Quizás sea para 2027 o 2030, o para las calendas griegas. Paciencia.

* Es comunicador social.


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