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La revolución y la Gran Babilonia

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26.07.2026

La revolución ha gozado de mucho prestigio entre nosotros y, quién sabe, solo estemos viviendo un breve intervalo de su influjo histórico. Por décadas, en Bolivia eran escasos los partidos que no llevaran apellido “revolucionario”. Los bolivianos con memoria (y edad) recordamos al POR, al PRIN, al PIR, al MNR, al MIR o al PRA. Hoy ya no existen más los partidos, sino como medio de vida o entretenimiento de sus dueños, pero hasta hace poco el MNR y el FRI cumplieron servicios a candidatos que nunca combatirían, y menos del lado revolucionario.

Al MAS, por ejemplo, no le bastaba ganar elecciones. Precisaba de una leyenda, no del mero episodio aritmético de vencer a Tuto, a Manfred o a Samuel. De ahí la proclamada “Revolución Democrática Cultural”. Evo insiste aún en que su “revolución” no se hizo “con balas, sino con votos”, como un tributo a la escuela sindical de izquierda en la que se formó. Es su modo de empatar con 1952 o con el Che Guevara en la competencia revolucionaria.

La Alianza Libre (de Tuto) no incurrió en la jerga........

© Correo del Sur