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Victorias tempranas: ¿Éxito de vitrina o sostenibilidad de fondo?

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22.03.2026

Con el final de la “luna de miel” del gobierno, esa breve etapa donde la economía y política aún se comporta con cortesía diplomática, comienza una transición menos romántica y mucho más contable: podrías denominarla el valle de la muerte donde hay pagar cuentas, ordenar la casa fiscal, reducir el tamaño del Estado, descentralizar el poder, reformar el sistema de justicia, contener la inflación, recuperar el crecimiento económico y, de paso, identificar quién dejó la deuda estratégicamente escondida. En ese primer tramo, el gobierno acumuló varias victorias tempranas que merecen reconocimiento, aunque no indulgencia.

La más relevante fue la eliminación de las subvenciones a los hidrocarburos, una decisión políticamente audaz, casi un gol de media cancha. Sin embargo, la realidad, ese árbitro implacable, introdujo matices incómodos: los problemas de calidad de los combustibles, la ya célebre “gasolina basura”, erosionaron parte del beneficio fiscal. Así, mientras la macroeconomía celebraba el ajuste, los motores de los ciudadanos protagonizaban una protesta ruidosa pero costosa. La gasolina volvió, pero envenenada.

El contexto internacional también le pasó factura a esta victoria temprana: la guerra en Medio Oriente empujó el petróleo hacia los 100 dólares por barril, y para una economía dependiente de importaciones energéticas eso convierte cualquier equilibrio fiscal en un ejercicio digno de maratón bajo el sol paceño. La pregunta, incómoda pero inevitable, asoma en el horizonte: si el “oro negro” insiste en ese entusiasmo alcista, ¿volverán las subvenciones por la puerta de atrás o tocará ajustar nuevamente los precios del diésel y la gasolina, con todo el costo político que ello implica?

Otra victoria temprana es la diplomacia económica más activa y visible. Bajo el lema de apertura al mundo, se intensificaron los........

© Correo del Sur