Las filas que no terminan...
Primero fue el diésel; ahora, la gasolina. Las largas filas que durante meses se convirtieron en parte del paisaje cotidiano vuelven a crecer y alcanzan a ese otro combustible. Dirigentes de los choferes advierten que el problema persiste en varios departamentos y reclaman soluciones reales.
En Potosí, la situación resulta preocupante. Mientras los transportistas denuncian dificultades para conseguir combustible, la ANH y la Policía comenzaron a identificar vehículos que realizan carguíos repetitivos. Se han reportado personas que compran gasolina en distintas estaciones, la trasvasan a bidones y vuelven a hacer fila varias veces en un día. No hay justificación para convertir una necesidad colectiva en un negocio particular aprovechando un producto subvencionado.
Pero atribuir las filas únicamente al acopio ilegal sería insuficiente. El problema fundamental sigue........
