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Pluma acústica | Piper Pimienta

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Pluma acústica | Piper Pimienta

El "showman" de la salsa con sello caleño

19/03/2026.- Cali es la capital de la salsa colombiana y ha representado uno de los bastiones más importantes para el género durante décadas. De esta ciudad han salido grandes figuras que con su aporte y sonido genuino han consolidado un movimiento salsero local de gran relevancia e influencia en la región. Para el oído entrenado o acostumbrado a la salsa de Nueva York o de Caracas, resulta rápido y sencillo saber que una canción lleva el sello "hecho en Colombia". Sin embargo, entre esa fauna musical se destaca, no solo por su estilo estrafalario y forma particular de bailar, sino por su capacidad sonera, Piper Pimienta, un carajo que redimensionó el sonido salsero y el baile caleño.

A pesar de que Piper nació en Puerto Tejada, el 4 de agosto de 1939, su corazón y su carrera se forjaron en Cali. Su nombre de pila era Edulfamid Molina Díaz. El apodo, Piper, no vino de la nada; se lo puso un tío por ser flaquito y chiquito, como algunos aviones de combate de la Segunda Guerra Mundial llamados así. El Pimienta se lo ganó después, cortesía de un mimo peruano, y le quedó al pelo, porque el hombre era puro picante en escena. Creció en el Barrio Obrero de Cali, un epicentro musical donde el son cubano y las grandes orquestas de Lucho Bermúdez y Pacho Galán retumbaban en cada esquina.

Antes de ser la estrella que fue, Piper tuvo que patear calle. Trabajó como latonero y pintor, pero su destino estaba marcado por el ritmo. Empezó participando en el concurso de canto "El cantante de los cien barrios caleños", en el cual ganó el primer puesto por dos años consecutivos (1960 y 1961). En el marco de este evento, su agilidad física para el baile y su voz brillante comenzaron a llamar la atención de los directores de orquesta de la época.

Su debut como profesional lo hizo con la orquesta de Tito Cortéz, El Ciclón del Caribe, en el club Las Tortugas, de Cali, en 1964. A partir de ese momento, su carrera musical se disparó y fue reclutando músicos para fundar su propia agrupación. Es así como nacieron los combos con los que Piper recorrió sus primeros kilómetros en la música: El Combo Caleño, El Combo Swing, El Combo Candela, El Combo Monterrey y El Combo Los Supremos. En estos proyectos apenas varían los integrantes y su impacto, en ese momento, fue local.

La Pimienta de la salsa colombiana

La carrera de Piper Pimienta no se entiende sin hablar de su paso por las instituciones musicales que definieron el sonido salsero colombiano de la década de 1970. Cuando empezó a trabajar con Fruko y sus Tesos, la cosa se puso más seria. Aunque Joe Arroyo era la figura central, Piper le puso voz a uno de los éxitos más grandes de esa legendaria agrupación: A la memoria del muerto. Sin embargo, con The Latin Brothers, Pimienta grabó otros éxitos inmortales. Resulta imposible hablar de salsa colombiana sin mencionar Las caleñas son como las flores, una oda a la mujer de la Sultana del Valle (Cali), que se convirtió en un segundo himno para la ciudad. Sin hablar de su paso por Fuentes All Stars y Colombia All Stars. Ambas eran respuestas locales al fenómeno de la Fania, y merecen un capítulo aparte.

Lo que diferenciaba a Piper Pimienta de otros duros de la época era su capacidad histriónica. No se quedaba estático frente al micrófono; el tipo era un bailarín de otro planeta. Sus movimientos eran elásticos, casi eléctricos, pero con un ritmo impecable y una puntería espectacular a la hora de tirar los pasos. Su look, siempre de punta en blanco, con trajes de colores vivos y zapatos que sacaban chispas en la pista, lo terminó de consagrar como un ícono visual. De él se dice en Cali: "Piper Pimienta era la elegancia del barrio hecha persona; sabía que la salsa era espectáculo, sudor y sentimiento".

En Venezuela se le recuerda con mucho cariño porque su música caló hondo en el gusto, sobre todo del melómano y del investigador, porque, en honor a la verdad, su música no fue de gran difusión en nuestro país. Sin embargo, la figura de Piper también toca la fibra del salsero venezolano porque evoca a la del Negrito Calavén, nuestro propio showman salsero, de quien hemos hablado largo y tendido en otras entregas de Pluma acústica.

 

La sombra sobre la alegría

Lamentablemente, la vida de Piper no terminó con los aplausos que merecía. Los años noventa fueron muy rudos para él. Primero, sufrió una trombosis que dejó su físico bastante afectado, algo devastador para un hombre que vivía de su agilidad y su presencia en tarima. Perdió gran parte de su movilidad, pero su espíritu aún seguía intacto. A pesar de eso, ahí no terminó su penar. Luego sufrió la pérdida de sus pertenencias en un incendio en su vivienda, lo que lo sumió en una situación económica precaria.

Lo más doloroso fue su final. El 4 de junio de 1998, mientras se encontraba en el jardín de su casa en el barrio La Rivera, en Cali, fue atacado por un sicario que acabó con su vida. Se dice que fue por un problema de deuda o un lío de faldas, pero la realidad es que los motivos del crimen nunca quedaron claros. Lo cierto es que dejó un vacío inmenso en la cultura popular colombiana, que perdió a un gigante de forma violenta y absurda, aunque, como dicen por ahí, "el que muere no se muere si su música sigue sonando".

Piper Pimienta fue el puente entre la elegancia de las antiguas orquestas de salón y la agresividad de la salsa brava de los años setenta. Hoy por hoy, al escuchar el piano de Buscándote o el pregón de Cachumbambé, es imposible no imaginar a Pimienta tirando sus pasos prohibidos que desafiaban la gravedad. Para el melómano acucioso, Piper es y será ese "negrito fino" que nos enseñó que la salsa se canta con el alma y se baila con la vida entera. Nos quitaron al hombre, pero quedó la Pimienta que todavía sazona las rumbas de Cali y las de todos los que aprecian la salsa dura sin aditivos modernos.

 

Kike Gavilán


#Voces


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