Aquí les cuento | Ella, que no sabe hacer otra cosa que amar
Aquí les cuento | Ella, que no sabe hacer otra cosa que amar
Y hablando de amores, ocho meses secuestrados. ¡Qué vaina!
04/09/2026.- ¡Cuántos siglos transcurren cada noche mirando los fantasmas de la soledad pasearse por las viguetas del techo, imprimiendo sus rostros en las huellas de lluvia que descienden por la pared y dibujan un mapa, una ruta a seguir! Pero nosotros hemos olvidado las claves para descifrar los códigos recibidos en los juegos de la infancia.
Estamos atragantados de tanta información, de tantos temores y prejuicios. Por la calle desfilan incontables carretillas de ojos y cestas de lenguas de quienes se escandalizan por tu alegría, justamente en el momento en que comienzo a comprender que, como hija del tiempo, como dadora de amor, tengo la finitud de mi propia existencia. Es decir, después de este aleteo de colibrí que es la vida, no habrá espacio para descalzarse las sandalias y echar a andar sobre la arcilla húmeda de la experiencia.
Este es mi momento: las cartas se agotan sobre el verde mantel de la partida. Lo siento ahora, o simplemente estaré sujeta a ver, desde la última fila, la pantalla de esa película que quedó esperando por la decisión de hacer de mí la protagonista: esa mujer que besa y convence al público de su entrega; que hace sentir a los jurados del festival que, cuando lloro, las lágrimas son verdaderas; y que al actor que tengo a mi lado se le estremecen hasta........
