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Cuando espiar a un periodista amenaza a toda la democracia

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10.07.2026

La presidente del Colegio de Periodistas sostiene que el reciente fallo que condenó a un exjuez y un exgeneral de Ejército por el espionaje ilegal al periodista Mauricio Weibel «debe ser leído como una advertencia y, a la vez, como un precedente. Si el periodismo que revela corrupción militar pudo ser objeto de espionaje ilegal, ninguna investigación sobre asuntos sensibles está completamente a salvo. La condena obtenida marca un piso mínimo de justicia, pero si en los próximos casos la respuesta institucional no es igual de firme, el daño no será sólo para un periodista: será para el derecho de toda la sociedad a saber».

Hay casos judiciales que no sólo interpelan a los tribunales, sino que interpelan a una sociedad entera. El espionaje denunciado contra el periodista chileno Mauricio Weibel Barahona pertenece a esa categoría incómoda y decisiva, la de aquellos episodios que obligan a preguntarse hasta dónde está dispuesto a llegar el poder cuando el periodismo toca sus zonas más oscuras.

Weibel investigó durante años graves hechos de corrupción al interior del Ejército de Chile. Sus publicaciones sobre el llamado “Milicogate” revelaron manejos opacos de recursos públicos y responsabilidades que alcanzaban a altas jerarquías institucionales. Ese trabajo no era una amenaza para la seguridad nacional, sino una contribución esencial al derecho de la ciudadanía a saber temas de interés público. Sin embargo, según los antecedentes judiciales, la respuesta de sectores vinculados a la inteligencia militar fue vigilarlo, intervenir sus comunicaciones y amedrentar su labor informativa.

Cuando el Estado espía ilegalmente a un periodista, no sólo viola la privacidad de una persona, sino que ataca el corazón mismo de la democracia. La vigilancia arbitraria contra reporteros, fuentes o denunciantes produce un efecto silencioso pero devastador que instala miedo, desalienta investigaciones, rompe la confianza con las fuentes y empuja a la autocensura. 

Es una forma de censura indirecta, más sofisticada que la prohibición abierta, pero igualmente corrosiva.

Los organismos que monitorean la libertad de prensa en el mundo confirman que esta forma de censura silenciosa no es un fenómeno aislado. El Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras........

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