La CIA se dirige a Cuba
Tras décadas de operaciones encubiertas, el director de la CIA ha lanzado a los cubanos un ultimátum abierto para que se produzcan cambios radicales en la isla, mientras el gobierno de Donald Trump planifica un inminente ataque.
Imagen de portada: John Ratcliffe, a la izquierda, en La Habana con las autoridades locales (CIA).
El 14 de mayo, un avión Boeing C-40B Clipper de la Fuerza Aérea, con la inscripción «Estados Unidos de América» en el fuselaje, aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. Transportaba a una delegación de alto nivel de funcionarios de la CIA, encabezada por el director de la agencia, John Ratcliffe. Ratcliffe y su equipo se reunieron poco después con los dirigentes de la comunidad de inteligencia cubana, así como con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, quien desde febrero ha estado manteniendo conversaciones extraoficiales con la oficina del secretario de Estado, Marco Rubio.
No se trataba de una reunión clandestina. La CIA publicó rápidamente fotos de la cita en X. Y tanto los cubanos como la CIA han emitido comunicados. Las conversaciones, según el Gobierno cubano, tuvieron lugar «en el contexto de unas relaciones bilaterales complejas… para contribuir a un diálogo político entre ambas naciones». Funcionarios de la CIA afirmaron que la misión de Ratcliffe era «transmitir personalmente el mensaje del presidente Donald Trump de que Estados Unidos está dispuesto a comprometerse seriamente en cuestiones económicas y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales».
La CIA cuenta con un largo historial de intentos encubiertos de cambio de régimen en Cuba: la Bahía de Cochinos, la Operación Mangosta y los complots de asesinato con el rifle ZR, entre otros. Pero esta misión abierta de la CIA bien podría convertirse en la guinda de esa infame historia. El viaje de Ratcliffe marca un punto de inflexión en los prolongados y punitivos esfuerzos de Estados Unidos por obligar a los dirigentes cubanos a ceder ante las exigencias de Washington de un cambio de régimen económico y político.
De hecho, el mensaje oficial que Ratcliffe llevó a La Habana fue un ultimátum del tipo «o lo hacen o se mueren». Según se informa, recordó a los cubanos lo que había ocurrido en Venezuela —las fuerzas especiales estadounidenses mataron rápidamente a 32 miembros del equipo de seguridad cubano e hirieron a decenas más— cuando el presidente Maduro no se tomó en serio las amenazas de Trump. Tal y como advirtió el director de la CIA a los cubanos, la ventana para el diálogo diplomático se cerrará pronto a menos que actúen conforme a las exigencias de cambio de EE. UU.; y el presidente Trump planea «hacer cumplir sus líneas rojas» si las negociaciones no producen los resultados que desea.
«DIPLOMACIA DE LA SUMISIÓN»
La misión de la CIA en La Habana se produce apenas un día después de que el ministro de Energía de Cuba, Vicente de la O Levy, reconociera públicamente que el país se ha quedado, prácticamente, sin gasolina. «No tenemos absolutamente nada de combustible (petróleo) ni nada de gasóleo», anunció el ministro en la televisión estatal la semana pasada. «No tenemos reservas», concluyó.
Privar al pueblo cubano del gas y la electricidad, junto con las funciones económicas básicas que estos permiten, ha sido el objetivo concertado de la política de privación energética extrema de Trump. Desde que las fuerzas especiales estadounidenses........
