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Más allá de la autoridad y el punitivismo: lecciones a partir de un estudio sobre percepciones de violencia escolar

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15.08.2026

Los autores de esta columna muestran los principales resultados de la nueva encuesta sobre violencia escolar del Observatorio Social de la Universidad del Alba. Concluyen que “pensar más allá del punitivismo implica ver el problema de la seguridad escolar en un contexto social más amplio: a partir de cómo hemos llegado a vivir en medio de la incertidumbre, la inestabilidad y la vulnerabilidad. Mientras más se socavan las condiciones sociales de seguridad, las medidas punitivas no harán más que reproducir el miedo y la inseguridad”.

Imagen de portada: PonyWang / Getty Images / Canva

Para muchos chilenos, el colegio no es un lugar seguro para los niños, niñas y adolescentes. La nueva encuesta sobre violencia escolar del Observatorio Social de la Universidad del Alba, realizada junto a Ipsos, muestra que un 86,2% cree que la violencia escolar aumentó en los últimos cinco años y que un 85,3% estima que las agresiones entre estudiantes ocurren de forma frecuente o muy frecuente. Al preguntar directamente cuán seguros son los colegios hoy, en una escala de 1 a 5, sólo un 23,7% se ubica en la zona segura (notas 4 y 5) y apenas un 3,3% responde “muy seguros”; un 32,7% los sitúa derechamente en la zona insegura.

Estas cifras confirman un diagnóstico que hace un buen tiempo se discute en la opinión pública: la generalizada percepción de inseguridad y de peligro en la población. Pero muestran, también, datos que se abordan poco en sí mismos, y que son quizá más dañinos para la sociedad: la percepción de que los colegios ya no son espacios seguros y que la mayoría declara conocer menores cercanos que han sido víctimas de violencia en su interior. La percepción de inseguridad, creemos, no se ha pensado lo suficiente como un problema en sí mismo. O bien se asume que la percepción de inseguridad es el reflejo directo de una amenaza que hay que erradicar o bien es una consecuencia de una falta de autoridad simbólica. Nos parece que a dichas posiciones les hace falta una reflexión en torno a la relevancia de que la percepción de inseguridad, por sí misma, es un problema central para la relación de legitimidad y confianza entre ciudadanos y las instituciones oficiales de enseñanza. Sin dicha confianza podemos, eventualmente, prescindir de la escuela como un valor fundamental para nuestras trayectorias y nuestra integración en la sociedad. La percepción de inseguridad es un caldo de cultivo para la violencia y el resquebrajamiento de los vínculos, tal que muchas veces no es ella una consecuencia de una violencia desbordada, sino una condición para la misma.

Lo cierto es que tenemos cobertura de casos trágicos de violencia, lo cual genera una gran percepción de inseguridad y, por consiguiente, un clima escolar tenso, frágil y falto de confianza. Esto produce un círculo de frustraciones y violencia del cual es difícil salir. Entre quienes tienen niños o adolescentes a su cargo, casi uno de cada dos (48,8%) declara que alguno fue víctima de violencia escolar en los últimos cinco años. Más de la mitad reporta que los estudiantes presenciaron vandalismo (59%) o agresiones contra docentes y funcionarios (53%) dentro del establecimiento. Y los registros administrativos apuntan en la misma dirección: las denuncias por convivencia escolar ante la Superintendencia de Educación pasaron de 7.705 en 2015 a 17.076 en 2025, un alza de 122% en una década, mientras los casos policiales registrados en establecimientos educacionales crecieron 74% desde 2017, con aumentos especialmente........

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