“Un humedal que nadie usa”: el Gran Concepción y la ilusión del terreno vacío
El autor de esta columna sostiene que la discusión sobre el humedal Rocuant-Andalién, abierta por los dichos del presidente Kast, va mucho más allá de una disputa de hectáreas: exige reconocer que un territorio «vacío» cumple funciones hidrológicas y ecológicas esenciales, y que la historia del Gran Concepción —construida entre ríos, humedales y mar— obliga a pensar la infraestructura y el desarrollo regional en diálogo con esa memoria territorial, no en oposición a ella. Concluye que «la extensión necesaria para conservar la funcionalidad de un humedal debe surgir del conocimiento científico de sus conexiones hidrológicas, su biodiversidad y su relación con la estructura urbana».
Imagen de portada: foto referencial (Sócrates Orellana / Agencia Uno)
La afirmación del presidente José Antonio Kast ante el empresariado del Biobío, al preguntarse si corresponde mantener “un humedal de 1.500 hectáreas que nadie usa” o disponer de uno de 500 hectáreas, abre una discusión que supera ampliamente la superficie de Rocuant-Andalién. Detrás de esas palabras aparece una determinada manera de comprender el territorio: aquella que asocia el uso con la ocupación visible y el valor con la capacidad de albergar infraestructura, industrias, viviendas o actividades productivas.
La expresión “que nadie usa” resulta especialmente reveladora. Un territorio aparentemente vacío puede estar cumpliendo funciones esenciales para la sociedad. El agua circula, se almacena e infiltra; las especies encuentran refugio y alimentación; las mareas interactúan con los cursos fluviales; los suelos absorben parte de las precipitaciones y los ecosistemas participan de la regulación ambiental de una metrópoli densamente urbanizada. El paisaje trabaja incluso cuando carece de edificios, carreteras o faenas productivas.
Esta consideración adquiere especial importancia en el Gran Concepción. Nuestra área metropolitana se desarrolló sobre una geografía profundamente vinculada al agua. El río Biobío, el Andalién, las lagunas, marismas, vegas, esteros y humedales costeros forman parte de una configuración territorial construida durante miles de años. Talcahuano, Concepción, Hualpén, San Pedro de la Paz y otras comunas crecieron dialogando, interviniendo y transformando estos ambientes. Agua y ciudad forman aquí una relación histórica que permanece inscrita en el paisaje.
Rocuant-Andalién pertenece a esa historia. Su declaratoria como humedal urbano comprende alrededor de 1.377 hectáreas y ha generado controversias vinculadas con proyectos de infraestructura y desarrollo regional. La discusión acerca de su futuro requiere superar la imagen de una extensión desocupada. Un humedal constituye un sistema territorial cuya importancia surge de las relaciones entre agua, suelo, vegetación, fauna, mareas y cursos fluviales. Su........
