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De la Gas Natural catalana a la Naturgy de la City: el fin de una era y la hora de Reynés

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30.05.2026

Hacía un tiempo inusualmente caluroso y seco para Londres aquella mañana del 28 de junio de 2018. A tiro de piedra de la City, Francisco Reynés y la plana mayor de Naturgy se hacían fuertes para presentar el flamante plan estratégico de la compañía. De una fábrica de gas en la Barceloneta a los rascacielos que se agolpan a la vera de la Catedral de Saint Paul, reconstruida por Sir Christopher Wren tras el gran incendio de 1966. Algo de metamorfosis también había en aquella convocatoria casi veraniega. Un día antes, la compañía había anunciado un movimiento histórico: Gas Natural desaparecía y nacía Naturgy. “¿Por qué no cambiar? En estos momentos necesitamos un nombre que muestre la aspiraci...

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ón internacional de la empresa, con un nombre y un logo corto, que englobe todas las patas y no sólo el gas natural”, explicaba Reynés. En aquella jornada, una compañía habitualmente focalizada en el largo plazo y la estrategia industrial, tiraba de chequera sin recato y anunciaba un inaudito reparto de fondos entre los accionistas: casi 9.000 millones entre dividendos y recompras de acciones en cinco años. Una máquina de generar caja. Todo el beneficio previsto. Algo había cambiado. Para entenderlo, hay que coger la máquina del tiempo y plantarse dos años atrás.

Corría el mes de septiembre de 2016 y el gigante Global Infraestructure Partners (GIP) irrumpía en la entonces Gas Natural Fenosa. Lo hacía mediante la compra a Repsol y CriteriaCaixa de sendos porcentajes del 10%, previo pago de 3.800 millones de euros. Dos años después, un vehículo inversor formado por el fondo CVC y la familia March se incorporaba a la gasista, con la adquisición del otro 20% que aún atesoraba la petrolera que presidía -y aún preside- Antonio Brufau. El movimiento cerraba una era, la del histórico pacto de estabilidad entre el imperio Caixa y la propia Repsol, que acaparaban más del 64% del capital de la compañía y diseñaban la gobernanza. La necesidad de apostar al verde, la incompatibilidad de mantener una participación en un rival cuando la........

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