El BCE entre subidas preventivas o correctivas
Christine Lagarde, presidenta del BCE, afirmó el pasado julio que la última subida de tipos no ha sido “preventiva”, sino que estaba respaldada por las proyecciones macroeconómicas del BCE y resultaba adecuada en todos los escenarios considerados por la institución. No creía que la inflación retornara al 2% hasta finales de 2027, y, si no hubieran subido los tipos, superaría el 2% incluso en ...
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2028. Efectivamente no fue preventiva, sino correctiva y condicionada por errores recientes del BCE.
La servidumbre de un banco central radica en que debe actuar a partir de previsiones de acontecimientos que, por hipótesis, son imposibles de prever; por ejemplo: ¿qué pasará con el estrecho de Ormuz? Si no fuera porque los costes de sus errores llegan sin piedad al bolsillo de los contribuyentes, hasta se podría ser comprensivo con su tarea. Bien es cierto que los banqueros centrales suelen sortear ese “inconveniente” con una actitud de “podría ser peor”.
Esta es la secuencia de los errores en los que está atrapado el BCE: en marzo de 2022 descubre, y honestamente reconoce, que sus proyecciones fallaron en ese año y el anterior. Es el error más elevado desde sus primeras proyecciones en 1998 y supuso una diferencia de 2,0 puntos porcentuales entre el resultado y la proyección de diciembre de 2021.........
