Dinero para todo, pero ¿a qué precio?
El pasado día 5 el azar hizo coincidir en el mismo día el anuncio de la convocatoria de elecciones y la subida de la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años al nivel más alto desde hacía 24 años, el 5,3%. La rentabilidad exigida a los bonos soberanos a 30 años ha alcanzado niveles no vistos en décadas: el gilt británico se sitúa en máximos desde 1998, el Treasury estadounidense ha superado el 5,4% por primera vez desde 2005 y el Bund alemán, con el 3,5%, ha superado los niveles observados tras la invasión de Ucrania. En Japón, con un rendimiento que ha pasado en poco tiempo de valores cuasi nulos al 3%, se ha subido a una cota nunca alcanzada desde los años 90. El bono español se mueve en la misma dirección y su cotización supera el 3,8%, medio punto más que a inicios de año. La prima de riesgo, no obstante, permanece en niveles reducidos.
En Europa aumentan las exigencias para que Francia alcance un compromiso fiscal. El gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, ha advertido de que el país corre el riesgo de verse “estrangulado por los tipos de interés” si no adopta medidas para sanear sus finanzas públicas. La prima de riesgo de Francia frente al Bund alemán se ha situado en 120 puntos básicos debido a un déficit fiscal superior al 5%, y cotiza en cotas equivalentes a las de la crisis del euro de 2012.
Los inversores dudan de la sostenibilidad fiscal no solo de la eurozona o Gran Bretaña, sino también de la de Estados Unidos, donde se han sobrepasado los 40 billones de dólares de deuda pública, el 120% del PIB. La deuda se considera sostenible si la tasa de crecimiento nominal de la economía supera el coste medio de financiación. Cuando el PIB nominal crece por encima de los tipos de interés, el peso de la deuda tiende a debilitarse........
