No es el mercado, es el inversor
Las Bolsas han vuelto a demostrar su capacidad para convivir con la incertidumbre, incluso cuando el contexto invita a lo contrario. En apenas unas semanas, el mercado ha pasado del sobresalto inicial a un tono mucho más constructivo: tras el episodio de tensión geopolítica provocado por la guerra entre Irán e Israel, los principales índices
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mpresariales-en-wall-street.html" data-link-track-dtm="">han recuperado prácticamente todas las pérdidas y, en algunos casos, han vuelto a rozar máximos recientes. El petróleo, que llegó a repuntar con fuerza ante el temor a una escalada, ha retrocedido desde sus picos; los tipos de interés a largo plazo se han estabilizado después de semanas de idas y venidas; y las revisiones de beneficios empresariales continúan señalando, en muchos sectores, una evolución mejor de la que cabría esperar en un entorno tan cargado de grandes titulares.
La secuencia se repite casi siempre: sorpresa primero, inquietud después y, finalmente, cierta frustración al comprobar que el mercado ha seguido adelante cuando todo parecía más incierto. Conviene recordar algo que sabemos, pero tendemos a olvidar: en un año cualquiera es perfectamente normal que las Bolsas sufran caídas del 10%. Estas correcciones no son una anomalía ni un síntoma de que algo grave esté a punto de ocurrir.........
