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Monumento, historia y 'patrimonio emocional'

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06.10.2026

Juan José Laforet

Cronista oficial de Las Palmas de Gran Canaria

06/10/2026 Actualizado a las 06:00h.

Hace unos días, en la IE University de Segovia, en el transcurso de una conferencia sobre la 'Geoestrategia atlántica en tiempos de Isabel la Católica ... y la génesis de una ciudad' (la capital grancanaria), tuve que parar, pues la emoción me embargó el habla por un momento, al ir a resaltar como la Catedral de Canarias, ese templo para el que aquella reina solicitó autorización al Papa en enero de 1484 y promovió su construcción, se puede considerar la primera gran obra arquitectónica que Castilla realizó fuera de las fronteras peninsulares; poco después vendrían todas las grandes obras en América. Y es que los monumentos, partes concretas y señeras del patrimonio histórico-artístico, como del denominado 'patrimonio inmaterial' o 'cultural', pueden y deben contemplarse también desde otra perspectiva, la de su implantación como un auténtico 'patrimonio emocional', un patrimonio que representa, identifica, pero también insufla, motiva, nuestros sentimientos, nuestras maneras de ver, ser y sentir lo propio, lo que representa el devenir de un entorno que nos ha conformado a nosotros mismos.

Belén Castro Fernández y Ramón López Facal, en un artículo sobre 'De patrimonio nacional a patrimonio emocional' (2017), ya destacaban como con «el patrimonio cultural sucede lo mismo. El conocimiento y la emoción que produce una cosa, un lugar, una persona puede activar un proceso de sensibilización que contribuya a valorarlo y transmitirlo», y recordaban a André Malraux que en 'Le Musée Imaginaire' (1947) apuntaba como el arte y su historia «es una construcción intelectual, y que por ello su formulación historiográfica es un discurso contingente, es decir un punto de vista más entre otros posibles». En todo ello se percibe una posible carencia, la de que una rehabilitación, conservación, presentación y uso de un patrimonio monumental determinado, incluso sacado de su contexto original y modificado por una mirada historicista, reduzca, según insisten Castro y López, «sus cualidades a la de soporte material de la experiencia estética para fomentar su mera contemplación», algo que tiende a producirse con las visitas apresuradas del turismo de masas, lo que, por otro lado y........

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