Cuando Gran Canaria dudó del Centro Atlántico de Arte Moderno
Antonio Morales
Presidente del Cabildo de Gran Canaria
16/08/2026 a las 06:15h.Hoy el Centro Atlántico de Arte Moderno, el CAAM, forma parte esencial del paisaje cultural de Gran Canaria. Resulta difícil recorrer el casco histórico de ... Vegueta sin detenerse ante un edificio que, desde finales del siglo XX, ha contribuido decisivamente a situar a la isla en el circuito internacional del arte contemporáneo. Miles de personas lo visitan cada año, sus exposiciones han reunido a algunos de los artistas más importantes del mundo y su actividad ha convertido a Las Palmas de Gran Canaria en un punto de encuentro entre Europa, África y América.
Sin embargo, cuando el proyecto comenzó a tomar forma a finales de los años ochenta, la acogida estuvo lejos de ser unánime. Como había ocurrido antes con el Puerto de La Luz, el Teatro Pérez Galdós o las grandes presas, el nacimiento del CAAM estuvo acompañado por un intenso debate político, social y cultural. De nuevo, muchos se preguntaban si una isla con tantas necesidades debía destinar importantes recursos públicos a un museo de arte contemporáneo, una disciplina que buena parte de la ciudadanía contemplaba con distancia, cuando no con abierta incomprensión. La pregunta era sencilla y, al mismo tiempo, profundamente incómoda: ¿era aquella una prioridad?
La iniciativa surgió en un momento de grandes cambios. España acababa de consolidar su democracia, se preparaba para la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, y las administraciones públicas comenzaban a entender la cultura como un factor de desarrollo, cohesión social y proyección exterior. En ese contexto, el Cabildo de Gran Canaria decidió impulsar un proyecto que rompía con los modelos tradicionales de museo.
La idea no consistía únicamente en crear una colección de arte moderno. El objetivo era mucho más ambicioso: construir un espacio de diálogo entre tres continentes, aprovechando la posición geográfica y la historia de Canarias como territorio de encuentro. Bajo el impulso de Martín Chirino, primer director del centro, el CAAM nació con una vocación claramente atlántica y con la voluntad de tender puentes entre creadores europeos, africanos y........
