Diez años de ‘La manada’ de Pamplona
Hoy hace diez años de la violación grupal en los sanfermines de 2016. Un crimen que cambió muchas cosas en este país. “No es abuso, es violación” junto con “Yo sí te creo” fueron dos poderosos gritos feministas que sacaron a la calle a cientos de miles de personas y se convirtieron, respectivamente, en el resumen de una sentencia del Tribunal Supremo de 2019 y de una ley feminista de 2022. Ahora este país es otro. Pero merece la pena recordar el camino recorrido y no dar ni un paso atrás.
En 2016 era jueza en un juzgado de Instrucción y opiné en varias ocasiones antes de la sentencia firme que jurídicamente no era abuso, era violación. Realmente eran violaciones, en plural.
Recuerdo debates en los que se me recriminaba esa opinión como magistrada, porque el caso estaba pendiente de sentencia o de recurso -muy lejos de mi jurisdicción- mientras en tertulias en prime time se invitaba al abogado defensor de los agresores, presentándole no como parte interesada, sino como supuesto experto. Y a los -entonces presuntos- violadores, como chicos normales, uno de ellos militar y otro guardia civil -el que cometió, además, el robo del teléfono móvil de la víctima-. Mientras tanto, a la opinión pública apenas llegaban las voces de las auténticas expertas en violencia sexual de este país. Y sin saberlo, se estaba tragando todos los estereotipos de la cultura de la violación: el de la mujer mentirosa, interesada; el de la mujer decente que tras una violación no puede salir ni reír ni ir a la piscina, ni recuperar su vida.
Como resultado, parte de la sociedad empatizaba más........
