Hay desahucios que se convierten en símbolo. Y otros que, sencillamente, ocurren
Pocas imágenes como la del desahucio de Maricarmen, de 87 años, resumen de una manera tan descarnada e inhumana la sociedad en la que vivimos. Maricarmen ya se ha convertido en un símbolo casi mundial. Después de haber vivido 71 años en la misma casa, pagando religiosamente todas sus rentas y con una discapacidad, fue desahuciada violentamente por un fondo buitre sin que ninguna persona del ámbito judicial o político pudiera/quisiera impedirlo. Cientos de personas valientes se movilizaron para intentar detenerlo. Pero no pudieron. Lo ocurrido es trágico y debería interpelarnos profundamente como sociedad.
Pero mientras estos días seguimos con atención y conmovidas por la historia de Maricarmen, no puedo dejar de pensar en algo que ocurrió aquí, en Canarias, hace apenas unos meses.
El pasado 30 de junio, más de medio centenar de personas fueron desalojadas de la finca de Mister Leacock, en Santa María de Guía, propiedad del poderoso grupo platanero y de construcción Félix Santiago Melián. Entre las personas desahuciadas había familias con menores. Ninguna tenía alternativa habitacional. Las informaciones previas hablaban de alrededor de un centenar de personas viviendo en el poblado. Muchas de ellas, ante la inminencia del desahucio, decidieron abandonar las viviendas.
Lo ocurrido ese día en el norte de Gran Canaria me atrevería a decir que es, quizás, el acontecimiento histórico más vergonzoso -en materia de desahucios- ocurrido nunca en nuestro pequeño país. El operativo policial contó con más de 20 coches policiales, 53 agentes de la Guardia Civil y efectivos de la Policía Local, coches de Cruz Roja, ambulancias, bomberos, etc. La........
