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San Francisco: un barrio que ya no puede esperar más

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16.09.2026

Hay barrios que envejecen y barrios a los que se deja envejecer. San Francisco pertenece, cada vez más, al segundo grupo.

Durante años se ha hablado de rehabilitación, de proyectos, de futuras actuaciones y de soluciones que deberían llegar. Mientras tanto, los vecinos continúan viviendo entre edificios deteriorados, humedades, filtraciones, grietas y problemas de saneamiento. El tiempo pasa, las viviendas envejecen y la solución definitiva sigue sin llegar.

No estamos hablando de una fachada que necesita una mano de pintura. Estamos hablando de viviendas en las que vive gente. Familias, mayores y niños que tienen derecho a preguntarse cuánto tiempo más deben esperar para disfrutar de unas condiciones residenciales propias de una ciudad europea del siglo XXI.

Las informaciones aparecidas durante los últimos meses deberían encender todas las alarmas. Se han publicado denuncias sobre degradación e insalubridad. Se ha hablado de grietas y humedades, de filtraciones, de problemas de saneamiento y aguas fecales. Incluso han aparecido titulares tan gráficos como “el suelo cruje bajo sus pies”.

Cuando las noticias sobre un barrio comienzan a utilizar este vocabulario, ya no estamos ante un problema meramente estético. Estamos ante un problema de dignidad residencial.

Y lo más preocupante es que nada de esto surge de repente. El deterioro se acumula año tras año. Una pequeña filtración que no se soluciona termina convirtiéndose en humedad; una instalación envejecida continúa degradándose; una grieta genera preocupación; una reparación aplazada se convierte mañana en una actuación más cara. Mientras tanto, quienes viven allí contemplan cómo se suceden anuncios, visitas, declaraciones y promesas.

Ese es probablemente el aspecto más difícil de justificar. San Francisco no apareció ayer, sus problemas tampoco.

Sin........

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