Lo canario en la cultura oficial española
Lamentablemente, lo canario ha tenido hasta ahora escasa acogida en la cultura nacional. No es, obviamente, que todo lo canario merezca estar en ella, porque, como en el resto del mundo, en Canarias hay cosas regulares, mediocres, malas y hasta pésimas, pero también hay cosas buenas e, incluso, excelentes.
Así, en el ámbito de la literatura, por ejemplo, no diré yo que no tuviera razón Lázaro Santana cuando afirmaba que “la poesía canaria -su mayor parte- es poesía para andar por casa: no resiste la intemperie, el aire de España. Pesa lo provinciano”. Pero tampoco puede negarse que hay escritores de la tierra, como un Cairasco de Figueroa, un Viera y Clavijo, un Alonso Quesada o un Manuel Padorno (y no son los únicos) que no les van a la zaga, ni muchos menos, a sus homólogos peninsulares mejor colocados. ¿Qué poeta español de los siglos áureos domina el esdrújulo como el autor del Templo militante? ¿Qué ensayista hispano del siglo XVIII maneja la prosa con la pulcritud del autor de Noticias de la historia general de las Islas Canarias? ¿Qué narrador hispano de principios del XX hace uso de la ironía con la finura anglosajona del autor de República bananera? ¿Qué poeta peninsular de la segunda mitad del siglo XX alcanza la temperatura lírica y la hondura metafísica del autor de A la sombra del mar o Edenia? Muy pocos o ninguno. Y, si esto es así, ¿por qué permanecen estos orfebres de la lengua española y, consecuentemente, enriquecedores de la civilización hispana, recluidos en el limbo de la literatura regional, como si se tratara de “escritores para andar por casa”, por seguir con la metáfora del citado crítico y poeta grancanario. ¿Por qué no forman parte del canon literario de la nación? ¿Por qué no figuran en los manuales de historia de la literatura nacional? ¿Por qué no están donde tienen que estar, que es el contexto general hispánico, ejerciendo sobre él la influencia que legítimamente les corresponde, como tantos creadores del resto de las comunidades españolas? ¿Por qué han quedado reducidos a la marginalidad insular?
Y lo que decimos de la literatura de Canarias puede decirse igualmente de algunos de sus bienes culturales tradicionales, como el silbo gomero, por ejemplo, que, por su carácter natural y universal (sólo codifica los contrastes fundamentales de todos los sistemas fonológicos del mundo), es, sin ninguna duda (su declaración como patrimonio intangible de la humanidad así lo demuestra), el lenguaje sustitutivo más importante de la comunicación humana y, por ello, de gran utilidad incluso en la enseñanza y en la investigación lingüísticas, tanto en el estudio de los lenguajes sustitutivos como en el de la fonología general. Y, si esto es así, como lo es, ¿por qué no forma parte el silbo gomero de los programas de lingüística de las universidades españolas? ¿Porque es canario? ¿Por qué no ha creado el Gobierno de Canarias un centro internacional de lenguajes silbados que se encargue de estudiar todos los que existen en el mundo (el turco, el mazateco, el griego, el tepehua…) y que podría haberse convertido en referente mundial en la materia? ¿Por qué no existe en las universidades canarias un título propio........
